miércoles, 17 de julio de 2013

«Si no cambia la organización, no es con teorías aisladas, con cursillos, como podemos salir de males estructurales endémicos» (Innovación permanente, Etengabeko berrikuntza)

«Innovación» es una palabra, rótulo, etiqueta muy corriente, muy usada, estamos de acuerdo en esto. Se emplea destacadamente como factor de atracción y como garantía de una imagen que se considera adecuada y actual. En el mundo empresarial casi siempre significa tecnología e inversión en tecnología. En la realidad cotidiana, nuestra sociedad evoluciona continuamente, cambia, ofrece nuevos retos.

En ner group, el Nuevo Estilo de Relaciones (NER) que nos une ha logrado y continúa logrando dar respuesta a la necesidad de empleo de todas sus personas.

Al mismo tiempo, ha logrado armonizar la respuesta a esta necesidad con un avance en la trayectoria de los diferentes proyectos.

Ambos logros, y a la vez retos por los que se trabaja en el día a día, son resultado de este NER donde las personas somos lo importante.

Son también dos innovaciones radicales en el contexto de crisis que estamos viviendo. Lo explicamos por este cambio organizativo con el NER que nos ha llevado a trabajar en equipo, poniendo al cliente en el centro y enfocándonos a la sociedad. No encontrarás en primer plano estos o aquellos cursillos o tecnología como puerta de la innovación, según se hace corrientemente. La lógica del NER es que «si no cambia la organización, no es con teorías aisladas, con cursillos, como podemos salir de males estructurales endémicos» (Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente, capítulo 3).

Al hablar de innovación como evolución se esperan resultados en la calidad de vida, en la sostenibilidad, en la eficiencia de los esfuerzos, etc. Y en la realización de todo esto, en cualquier ámbito hacia donde miremos, encontramos una actitud de apertura que se traduce en relaciones, o interrelaciones las llaman a veces cuando se producen de forma multidisciplinar, multigeográfica, etc., en comunicación humana, intercambio de experiencias. Los mejores planes y proyectos sobre el papel acaban por llegar a la realidad, donde se ponen a prueba. Son las personas quienes los harán realidad, por eso el NER facilita que la energía de las personas pueda ponerse al servicio del proyecto común, se evitan trabas y estancamientos, divisiones. Cada persona participa además en más de un equipo, es decir, se evitan también encasillamientos.

Puede describirse de la siguiente manera esta actitud innovadora constante, en estas palabras de Koldo Saratxaga (en «La innovación como cosecha. ¿Y la siembra?») que nos impulsan a emprender el día con actitud de apertura a las personas y de confianza en que son lo más importante con lo que cuenta un proyecto:

«Tenemos que cambiar la manera de sembrar. Tenemos que pasar del hacer al pensar y al sentir unidos. Sólo quienes desarrollen su futuro en una organización basada en las personas integradas en un proyecto común crearán la suficiente innovación para navegar y disfrutar del éxito. Porque contarán con el talento, consecuencia de la motivación, consecuencia de un conocimiento cada vez mayor, personal y colectivamente, consecuencia de una experiencia compartida donde las personas se comprometen con todos sus valores y capacidades innatas como la creatividad y el emprendizaje.»




Imagen de Ao vivo: OAM Trio & Mark Turner - Festival de Jazz de Lugo - 2009








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