viernes, 6 de septiembre de 2013

«La solución a los problemas de las pymes pasa por ellas mismas, por diseñar un proyecto ilusionante. No podemos estar esperando a que venga alguien a sacarnos del atolladero» (Proyecto basado en las personas, Pertsonengan oinarritutako proiektua)

«Humberto Unzueta (Pregunta) – ¿Se puede salir de esta con las políticas que la UE marca a los Estados basadas en la austeridad?

»Koldo Saratxaga (Respuesta) – Europa está repartiendo miseria y para eso es mejor huir de la miseria y buscarte la vida por tu propia cuenta. Es un error pensar que las pymes puedan esperar algo de Europa, la solución a sus problemas pasa por ellos mismos, por diseñar un proyecto ilusionante. No podemos estar esperando a que venga alguien a sacarnos del atolladero. Estamos hablando ya no de competir con empresas de Europa, sino con un mercado mucho más agresivo y emergente que nos está esperando para comernos.»

¡Qué sencillo y qué fácil discurre todo allí donde todos aportamos y nos sentimos en la confianza de hacerlo, con el interés en común por un proyecto compartido! A esto podemos aspirar con este estilo organizativo que nos facilita encontrar lo que nos une y apoyarnos en ello para que todo resulte así, sencillo, fácil —por lo general, no gustan los enredos y las complicaciones—. Pero no solo esto, no es el objetivo llevarnos bien porque sí, para estar bien, sino porque necesitamos conectar entre nosotros, unir energías, para que avance el barco que nos lleva a todos.



Como destaca Jabi Salcedo, así logramos una productividad en la que no se puede soñar allí donde energías, ilusiones y tiempo quedan en el camino por relaciones inadecuadas.

También logramos ser capaces de competir, nos dice Koldo Saratxaga en una entrevista publicada recientemente en los diarios del Grupo Noticias, a la que pertenecen las líneas que abren nuestra página.

Al mundo laboral y relacional de usar y tirar, de los llamados contratos basura, le es ajena la idea y la realidad de proyecto basado en las personas, incluso de proyecto, pues las personas no cuentan realmente ni tampoco el largo plazo que supone decir proyecto. Por el contrario, no es raro encontrar personas que piensan que pueden perder su empleo en cualquier momento o que están de paso en cada trabajo y no tienen, o no pueden tener, más proyecto que el suyo de ganarse la vida —lo que no es poco éxito, dicho sea de paso— o, en definitiva, una amalgama de personas cada una «haciendo la guerra por su cuenta».



El Nuevo Estilo de Relaciones facilita que nos convirtamos en empresarios y emprendedores de la actividad que desarrollamos. Gracias al NER disfrutamos de la oportunidad de formar parte de un proyecto, donde tenemos compañeros, alcanzamos metas juntos y podemos pensar a largo plazo en nuevas metas más allá de asegurar los medios de subsistencia. Es una oportunidad, lo que significa que podemos aprovecharla o rechazarla y, por tanto, seguir en la cultura imperante, como señala Koldo hablando del futuro próximo de las organizaciones:

«Habrá muchas organizaciones empresariales a las que esto no les va a afectar nada, que van a mantener el tipo de convivencia y relación de hasta ahora, pero también está claro que algunos empresarios, porque no son dignos de llamarse así o porque están desesperados, van a tratar de aprovecharse de las circunstancias. Frente a esto lo importante es tomar decisiones en libertad, de manera compartida y asamblearia y más autónoma, para que las personas sean más orgullosas de su participación en el proyecto.»













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