viernes, 20 de septiembre de 2013

«Las personas deben ser el centro de la organización empresarial, porque todo lo demás, la producción, es una consecuencia de eso» (Innovación permanente, Etengabeko berrikuntza)



Qué ilusión y agradecimiento se sienten al notar la receptividad de tantas personas hacia el Nuevo Estilo de Relaciones. De tantas y de cada una, que cada una por sí sola es, somos, un mundo, ¡un tesoro!, tal como alguna vez afirman las efusividades maternales y paternales. Con nuestra apertura o escucha o receptividad, demostramos o confirmamos posibilidades constructivas y creativas, únicas e insustituibles en cada uno.

«No hay dos personas iguales en el mundo. No hay dos personas iguales, como no hay dos días iguales. Somos todos diferentes y en esa diversidad reside nuestra riqueza, si no, seríamos robots.»

No es necesario decir quién es el autor de estas palabras, nuestro Koldo Saratxaga, único en su especie, como él mismo dice del resto del género humano. Todo el NER es una realidad construida sobre esta confianza y esperanza en que las personas son una riqueza y no un recurso.

Es posible que haya quienes incluso no crean en la innovación o que, con sus realidades, no permitan creer que existe, pues parecen impermeables al cambio:

«¿Cómo podemos dejar el futuro de las empresas en manos de organizaciones que llevan décadas y siglos con el mismo tipo de relación y organización que cuando se fundaron? Están obsoletos, incapaces de ofrecer soluciones innovativas.»

En el ámbito organizativo, y específicamente empresarial, este inmovilismo ha pasado a manifestarse como un problema o «el» problema, según señala Koldo:

«Humberto Unzueta (Pregunta) – ¿El problema de las empresas es la organización de las plantillas?

»Koldo Saratxaga (Respuesta) – El problema es el modelo organizativo que está hecho de una manera clásica, jerárquica, en la que unos mandan y otros obedecen. Ese sistema ha servido, pero no es el que va a hacer que las empresas de este país se mantengan, sobre todo porque los costes no se van a poder mantener en comparación con el resto de los países y porque en materia de innovación tenemos un problema.»

Y es que no es suficiente con que seamos creativos e innovadores por naturaleza. Nuestras capacidades quedan en nada cuando no encuentran las oportunidades para desarrollarse. En definitiva, cuando no disponemos del entorno adecuado. En respuesta a este desafío de crearlo, el Nuevo Estilo de Relaciones sitúa a las personas en el centro del proyecto, como el motor de su futuro:

«Humberto Unzueta (Pregunta) – ¿El trabajador tiene que ser el centro de la empresa?

»Koldo Saratxaga (Respuesta) – El trabajador no, las personas. Las personas somos creativas y desde la creatividad se llega a la innovación. Las personas somos creativas por naturaleza y en un entorno adecuado somos capaces de innovar. El problema es que hay pocas personas dedicadas a la innovación. Las personas deben ser el centro de la organización empresarial, porque todo lo demás, la producción, es una consecuencia de eso.»













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