martes, 15 de octubre de 2013

En definitiva y en resumen, ¿qué es un Nuevo Estilo de Relaciones (NER), Harreman-Estilo Berri bat (HEB)?


El Nuevo Estilo de Relaciones (NER) es una forma de establecer las relaciones funcionales organizativas. Una forma diferente, innovadora, con el objetivo de la eficiencia en la respuesta satisfactoria a las demandas y necesidades de productos y servicios, y con el requisito para este objetivo de actuar en interés de la sociedad. Y un estilo, porque no es un recetario, manual o vademécum, sino una realización propia de cada proyecto, personal, hecha con sus características propias.

¿Y qué es lo que concibe el NER como interés de la sociedad y, al mismo tiempo, de las personas que se unen y organizan, y que todas son parte de la sociedad? El interés, lo que atrae y moviliza nuestras energías, son los valores, las ideas y las formas de hacer las cosas que resumimos en nuestro esquema con el contorno de una gran flecha señalando hacia delante.

El NER supone creer que la llamada base de la pirámide es una gran oportunidad, la oportunidad de hacer realidad un proyecto y darle futuro.

Si miramos a nuestro alrededor, veremos una riqueza enorme en cada persona: energía, cualidades, aptitudes, capacidades, emociones, preparación ―adquirida con esfuerzo propio y con participación familiar casi siempre, económica y, con suerte, incluso formativa y práctica―, etc. «Un montón de cerebros, de corazones, de entrañas dispuestos a disfrutar y crear», describe Koldo a las personas en su libro Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente.

En coherencia, el NER sustituye las relaciones de jerarquía por la comunicación, con el fin de unir a las personas y aportarles un conocimiento transparente del proyecto; les ofrece libertad para actuar, confiando en que lo harán en bien de ese proyecto común, es decir, con responsabilidad. Las grandes decisiones se toman entre todos en asamblea y las de la marcha del trabajo se toman en equipo, porque las personas dejan de trabajar aisladas y controladas y pasan a trabajar en equipos autogestionados, que toman decisiones coordinadamente con los demás equipos. No actuamos por funciones, procesos y procedimientos, sino para la satisfacción del cliente, la eficiencia del proyecto y el Desarrollo Humano Sostenible (DHS) de la sociedad, principalmente. Un ejemplo muy conocido, por significativo, es que nadie ficha en un proyecto NER, pues no vamos al lugar de trabajo a cumplir un horario, sino a ser parte activa de «un proyecto común lleno de compromisos y oportunidades».

Esta forma de pensar y actuar existe hoy en día en diferentes proyectos, que tienen distintas formas jurídicas, actividades y tamaño. Casi todos ellos se han unido en ner group.



Cuando llegamos a una organización convencional, a una empresa organizada corrientemente, encontramos un planteamiento de relaciones que da la espalda a la riqueza humana, es como que no existe. Unas personas, que son la propiedad y los directivos de todo nivel, desde Consejeros Delegados a encargados, deciden. De sus decisiones depende la buena o mala marcha de la empresa y de esta depende a su vez la trayectoria de personas y familias, su presente y futuro.

Estas personas que deciden por las demás, ¿son las mejores? ¿Son personas capacitadas para decidir sobre los demás y asumir responsable y éticamente las consecuencias de sus decisiones en las vidas ajenas? ¿Son quienes más y mejor trabajan por la empresa y más éxitos le proporcionan? La respuesta es que no, no deciden por ser los mejores y no lo son, como responden aquí a Koldo estos directivos que asisten a una de sus charlas; en cuanto a tener en cuenta las consecuencias de las decisiones a largo plazo o a encontrar una dimensión común y colectiva, parece ser que un virus organizacional ha atacado y deshecho en gran medida esas capacidades. «La mayoría de las organizaciones están infectadas del virus de lo urgente», escribe Koldo Saratxaga en el libro citado. Y también, con relación al personalismo en el mundo empresarial: «Los éxitos se miden primero a título personal, luego con carácter departamental y sólo muy al final con carácter global».

Este es el modelo jerárquico, convencional y con una vigencia que se prolonga de hace siglos y una extensión prácticamente universal, con poquísimas excepciones, entre las que se encuentra el NER.

Tal como hemos empezado, este proyecto de cambio organizacional puede extenderse a la sociedad entera, que es también individualista y muestra parecidos virus en sus relaciones. Por eso, el Equipo de Compromiso con la Sociedad de ner group se propone gizarte berria eraikitzen / construir una nueva sociedad con un nuevo estilo de relaciones. Y así lo leemos en el capítulo I de El éxito fue la confianza:

«Las multinacionales, los modelos políticos, las tecnologías nos están haciendo cada vez más individualistas y, por tanto, menos relacionables.

»Creo va siendo hora de que las personas en la Sociedad y, por supuesto, en el trabajo sean más partícipes en lo que es relevante para su vida.»














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