jueves, 24 de octubre de 2013

«Las personas aportamos más en un entorno de confianza y libertad que de mando. Aportamos más si se nos ofrecen oportunidades y se nos dan responsabilidades que si se nos controla continuamente de una u otra forma» (Comunicación Libertad Responsabilidad, Komunikazioa Askatasuna eta Ardura)


Hay quien mide la traducción a la cuenta de resultados de los esfuerzos invertidos en la comunicación interna, al igual que en la externa. Es obligado hacerlo para los profesionales de la comunicación pública, el marketing y la publicidad cuando tienen que hablar de su actividad a unos accionistas, consejo de administración, etc.

Unos intuyen por sentido común, otros lo saben por experiencia, otros tratan de demostrar con cifras de ROI, etc. que la comunicación, la buena comunicación interna, aporta beneficios al proyecto, económicos además de emocionales, de calidad de vida laboral, y un valor añadido para la evolución de las personas.

Lo que es medible, hasta con gran precisión, son los medios empleados, los tiempos de reunión, etc. En los proyectos con el Nuevo Estilo de Relaciones (NER) se hace y se mira como un indicador de la buena marcha del proyecto, «uno de los indicadores más relevantes al medir la marcha del proyecto: el de cuánto tiempo pasamos juntos, reunidos», explica Koldo.



¿Y qué relación existe entre la comunicación y la libertad y la responsabilidad de las personas?

«Los frutos de realidades van llegando cuando el conocimiento, la comprensión y los acuerdos de las personas se concretan en definir metas comunes y la forma de llevarlas a la práctica. El cometido del líder es asegurar un entorno coherente con la fe en las personas y la confianza en sus capacidades y posibilidades:

»“Las personas aportamos más en un entorno de confianza y libertad que de mando. Las personas aportamos más si se nos ofrecen oportunidades y se nos dan responsabilidades que si se nos controla continuamente de una u otra forma.”

»“A las personas hay que darles libertad para que sean responsables y para que, de esta manera, puedan innovar.”

»La realización de este cambio cualitativo facilita el salto cuantitativo que toda organización empresarial necesita. El compromiso que el liderazgo establece con la libertad de las personas supera al poder de la jerarquía también en el aspecto cuantitativo:

»“Los datos indican que las organizaciones que más ganan son aquellas donde las personas más a gusto están. Liderar el entusiasmo es más rentable que gestionar el control y la obediencia, generando miedo.”

»El contraste es radical respecto al largo plazo, pues las organizaciones con personas implicadas se orientan a asegurar su futuro. En esta dirección responde Koldo al ser preguntado en una ocasión por «su receta para convertir balances negativos en cuantiosos beneficios»:

»“Personas unidas, mirando en la misma dirección. La única receta es comprobar si el líder se siente líder, quiere ser líder y si los demás lo ven como líder. Su función es conseguir que los trabajadores deseen hacer lo que están haciendo. Yo no creo en el control […], ni en la persecución; creo en la motivación de las personas. Defiendo la pérdida de poder del sistema vertical. La información dentro de la empresa es de todos. El problema es cómo hacer que todo el colectivo humano se implique en un proyecto: ese es el ser o no ser del futuro de una empresa.”»













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