martes, 29 de octubre de 2013

«¿Por qué tratamos a todos por igual si lo justificamos en nombre de unos pocos irresponsables? ¿Por qué no somos capaces de innovar aportando un poco de libertad y confianza?» (Ofrecer oportunidades No control Cometer errores, Abaguneak eskaintzea Kontrolik eza Hutsegiteak egitea)



Le preguntaban a Koldo este verano pasado que si «el trabajador tiene que ser el centro de la empresa», y esta fue su respuesta:

«El trabajador no, las personas. Las personas somos creativas y desde la creatividad se llega a la innovación. Las personas somos creativas por naturaleza y en un entorno adecuado somos capaces de innovar. El problema es que hay pocas personas dedicadas a la innovación. Las personas deben ser el centro de la organización empresarial, porque todo lo demás, la producción, es una consecuencia de eso.»


Por la creatividad de las personas trabaja este elemento 4 del Nuevo Estilo de Relaciones (NER): ofrecer oportunidades, no control, cometer errores / abaguneak eskaintzea, kontrolik eza, hutsegiteak egitea. Es el momento para la creatividad de las personas y, como consecuencia, para el desarrollo innovador de las organizaciones y proyectos. Sus tres componentes están muy unidos, ya que aceptar y vivir las oportunidades nos sitúa en terrenos que no conocemos del todo o incluso podemos desconocer casi por completo. Quizá contemos con la preparación para aprovechar con éxito la ocasión que se nos brinda, ¡pero no lo sabremos hasta que no entremos en acción y recorramos el camino de la oportunidad hasta el final!

Cuando nos decidimos a intentar un cambio o a probar alternativas solemos apoyarnos en nuestra experiencia y conocimiento o también en el parecer de otras personas que estimamos. Sin embargo, nada puede garantizarnos un determinado resultado y corremos el riesgo de que no sea el esperado. Es decir, corremos el riesgo de cometer errores y tendremos buenos y sensatos motivos para equivocarnos.

Este desconocimiento del resultado es la incertidumbre, palabra que a veces usamos también para nombrar los sentimientos que nos provoca el desconocimiento: «siento incertidumbre», decimos, y lo que sentimos es inseguridad y temor, debido a las dudas sobre el resultado, a la imposibilidad de tener certezas de antemano. «Vamos al futuro, tenemos que poner un pie hacia adelante y no sabemos si hay suelo debajo», decía Koldo en la presentación de su libro Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente.

Sin embargo, en un entorno creativo, los errores no son negativos, sino al contrario, son medios de conocimiento. Eso sí, es de desear que seamos buenos asimilando conocimientos y no repitamos los errores.

El control, la vigilancia continua estando encima de las personas, aniquila la creatividad y hasta neutraliza una probada capacidad de acertar y hacer las cosas bien. Siembra el miedo al error y de esta forma la pérdida de oportunidades para el desarrollo de la organización, como vemos explicado en El éxito fue la confianza con el ejemplo que proporciona la supresión del fichaje horario en los proyectos NER:

«Debemos preguntarnos, por un lado, por qué las empresas tradicionales ponen tanto esfuerzo en controlar que las personas están presentes en sus puestos de trabajo y, sin embargo, parece que no importa tanto lo que aportan durante su presencia; y por otro lado, por qué a personas adultas y responsables no se les trata como tales y se les imponen sistemas de control más propios de quienes parece demuestran todo lo contrario. Por qué no somos capaces de innovar aportando un poco de libertad y confianza. Por qué dejamos muchas responsabilidades a muchas personas durante la jornada y no nos atrevemos a confiar en que sí cumplirán su horario. En todo caso, por qué tratamos a todos por igual si lo justificamos en nombre de unos pocos irresponsables.

»La realidad es que, una vez suprimido el control de presencia, el tradicional “fichaje”, no se produce ningún desmadre, ninguna anarquía, ningún descontrol generalizado, sino que las personas asumen su responsabilidad y captan perfectamente el mensaje: lo importante no es su presencia sin más, sino su aportación al cien por ciento al proyecto, y empiezan a actuar en consecuencia.»













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