viernes, 6 de diciembre de 2013

Energía, semillas, trabajo, creatividad (Un Nuevo Estilo de Relaciones, Harreman-Estilo Berri Bat)


Si encontramos una luz encendida en una habitación donde no hay nadie, ¿verdad que la apagamos? Nos importa que la energía se desperdicie; además, tenemos conciencia de que no nos la regalan. Si encontramos un grifo mal cerrado, del que sale un hilo o gotas de agua, lo cerramos bien, ¿verdad? Por el mismo motivo por el que apagamos la luz, ya que gota a gota el volumen desperdiciado puede ser considerable.

En nuestra sociedad, la cultura dominante instituye que unas pocas personas, entre todas las de una organización, sean quienes usen el cerebro para tomar decisiones con las que funcione dicha organización, desde lo estratégico hasta lo práctico. Esto es otro desperdicio, en este caso de energías de las personas, así como una inutilización de capacidades intelectuales y de toda índole, tanto potenciales como cultivadas a través de una formación. Esta formación, a su vez, probablemente sea fruto de un proyecto personal y familiar, y en cualquier caso, ha comportado una inversión de recursos públicos. Con esto, el desperdicio atañe, en diverso grado, además de a la organización, a las personas, a sus familias y a la sociedad, al país.

Aunque algunas personas que ejercen el cometido de usar el cerebro en lugar de las demás, en este contexto, crean que lo ejercen porque son mejores, otras personas en diversos niveles directivos reconocen que no son mejores que los demás a quienes tienen que mandar. En conclusión, en la práctica no queda compensada la ineficiencia de energías en tantas personas con los aciertos que aportan unas pocas, ya que no los aportan en grado suficiente como para reemplazar el know-how o saber hacer de todas las demás de las que se prescinde.

Desde este plano de tomar decisiones prácticas en lugar de las personas, sin contar con ellas, podríamos cuestionarnos incluso la necesidad de que exista una función directiva:

«¿Vosotros creéis que estas personas saben hacer bien su trabajo? ¿Vosotros creéis que hay que decirles todos los días lo que tienen que hacer? ¿Vosotros creéis que pueden realizar su trabajo sin vuestra presencia, que pueden autoorganizarse?»

Estas fueron algunas de las preguntas que Koldo Saratxaga hizo a los encargados de la planta de Ros Roca, en Tàrrega (Lleida), en la primera reunión con todos ellos para compartir un Nuevo Estilo de Relaciones (NER). El relato de esta reunión lo incluye Koldo en el capítulo 5 de su libro Un nuevo estilo de relaciones (Para el cambio organizacional pendiente).

Otra fuente de este ordeno y mando por la que se inutiliza la mayor parte de las energías de una organización es la propiedad, el capital. Es otro supuesto asumido en nuestra sociedad a la hora de establecer organizaciones: manda el capital y todo lo que produce y rinde una actividad se considera fructificación de dicho capital, beneficio, no fruto del trabajo de las personas. Estas, por su parte, no reciben beneficios por la cosecha que ha generado su trabajo, sino un pago por la semilla, es decir, un pago por las horas de dedicación.

En el libro citado, en el capítulo 13, escribe Koldo Saratxaga:

«Quiero dar un giro al concepto: Trabajo = Salario.

Me atrevería a llamarlo: Creación = Resultados = Cosecha.»

¿Podríamos ir más allá y relacionar esta preeminencia empresarial del capital con la cultura de nuestra sociedad donde «tanto tienes tanto vales»? Cuando menos, es para tomar en consideración que las personas actuamos en el trabajo y las organizaciones sobre unos supuestos que en parte traemos como miembros de una sociedad, y este puede ser uno de ellos.

Evitar la ineficiencia cotidiana en la energía de las personas no es tan fácil como accionar un interruptor o una llave de agua. Es una pérdida que una forma de organización está generando, por lo que solo cambiando la organización podríamos evitarlo. Valorar los resultados que se producen en una organización y los que podrían darse y no se dan es uno de los caminos para ver la necesidad de un cambio organizativo.

Si deseamos ver y asumir este cambio, probablemente entendamos que nuestro compromiso es extensivo a la sociedad. Así lo han elegido en ner group, con un resultado de participación en proyectos de carácter social que resumen estos gráficos.





Imágenes: Hogar Total/iStockphoto/Thinkstock, Edible Westside y ner group











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