viernes, 7 de febrero de 2014

«Lo que más nos ha costado y nos está costando es trabajar en equipo. Nunca habíamos trabajado en equipo, no estábamos acostumbrados. Trabajar en equipo supone aportar cosas, pero también asumir que la decisión final sea la de otra persona»

«La opinión de las personas de Panelfisa: ¿Cómo has vivido el proceso, a nivel personal y profesional, dentro de Panelfisa?


»Eneritz:

»Lo he vivido a nivel personal y como miembro del CR [Consejo Rector] la verdad que con gran entusiasmo desde el principio porque teníamos muchísimas ganas de dar un cambio. Desde el momento en el que contactamos con K2K, ya empezamos a sentir el entusiasmo y lo sentimos más aún cuando el CR trasladó su decisión al resto de las personas y vimos que el 100% apostaba por un cambio.

»Panelfisa pertenece al sector de la automoción y por esa razón tenemos la obligación anual de pasar una entrevista de satisfacción personal, en la que siempre la valoración resultaba muy baja. Todos los CR que ha habido tenían esa preocupación, la de conseguir que las personas pudieran participar más y sentirse mejor; se habían hecho cosas, pero cosas tradicionales y a pequeña escala, nunca un cambio tan grande como este. La verdad es que al final ese cambio nunca fructificaba en nada global, siempre eran las mismas personas las que participaban, las que decidían… y por esa razón necesitábamos un cambio grande y acogimos con mucho entusiasmo este nuevo proyecto.

»Y a nivel personal lo sentí con mucha ilusión. Cuando empezamos las entrevistas pensé que no iba a ser una de las personas a las que les tocara cambiar, llevaba muchísimos años en el mismo departamento y pensé que me tocaría seguir en él, así que cuando supe que pasaría de Calidad a Compromiso me hizo muchísima ilusión, pero también sentí un poco el miedo por lo desconocido, aunque la verdad es que me sentí muy apoyada en todo momento.

»Nunca pensé que después de una jornada de 14 horas en Panelfisa pudiera continuar trabajando con tantas ganas…


»Emilio:

»Muy duro y muy bonito. Duro porque son un montón de cosas nuevas, tienes que organizar un grupo con gente de todo tipo, que entiende el cambio de diferentes maneras, cada uno a su ritmo… y aprender a trabajar de una forma tan diferente ha sido duro. Al mismo tiempo ha sido muy bonito, porque estábamos casi “en la ruina” y hemos visto cómo, con pequeños cambios por parte de todos, las cosas han ido cambiando mucho. Llevábamos dos años con pérdidas y estábamos un poco desmoralizados, o hacíamos algo o cerrábamos. Con el cambio hemos empezado a ver que las cosas mejoraban, que no había retrasos, que el servicio está casi al 100%...


»Alberto:

»Aunque mi casa está en Barcelona, lo he vivido desde la primera fila porque esto es como el amor, no hace falta estar todo el día juntos para querer a alguien, ¿no?

»La filosofía de K2K, a un nivel más bajo porque no tengo su conocimiento, la tengo hace años. Que el estilo vertical antiguo y que el ordeno y mando no funcionan es algo de lo que me di cuenta hace mucho tiempo.

»El cambio se ha hecho de una forma muy discreta y muy inteligente porque son muy listos y saben hacer las cosas muy bien. Se ha producido de una forma muy natural, las personas casi no se han enterado del cambio hasta que ya estaban inmersos en él.

»Cuando llegué aquí, me asusté un poco porque vi una empresa con una estructura muy funcionarial, con departamentos estancos que parecían varias empresas dentro de una misma. Ahora la gente está muy motivada, ha tomado esto como suyo y he visto una evolución muy positiva, aunque hay gente que está más avanzada en el cambio y otros menos porque es un poco difícil de comprender. El cambio ha sido bestial.


»Miguel Ángel:

»El cambio ha sido muy bueno, se trabaja mucho más a gusto, vemos los indicadores a diario y comprobamos que la empresa va mejor cada día… A nivel personal se trabaja mucho mejor, aunque también es cierto que ahora llegas a casa más preocupado, algo que antes no ocurría porque una vez cumplidas las ocho horas, te olvidabas. Ahora el trabajo y la organización son parte de ti, sientes el compromiso, te preocupa… pero eso es bueno porque es señal de la implicación que tenemos.

»Al principio, cuando nos lo plantearon, estábamos algo asustados, teníamos un poco de respeto al cambio… pensábamos ¿cómo será esto? Pero luego nos fuimos relajando, a medida que veíamos cómo se desarrollaba todo.



»¿Qué es lo que más os ha costado o todavía os está costando cambiar?


»Eneritz:

»Pues creo que organizarme en este nuevo escenario. Ahora no hay jefes, y sabes que si alguna cosa no haces, no es que le cargues de trabajo a otra persona, lo que ocurre es que todo se ralentiza, todo el trabajo general cuesta más. Yo empecé a trabajar en un departamento nuevo del que sabía muy poco, y al mismo tiempo que aprendía a trabajar en ese nuevo puesto, tenía que aprender a organizarme en este nuevo estilo.

»Además, desde el momento en el que no hay jefes, todo el mundo empieza a opinar mucho, ¡y eso es bueno por supuesto! Pero ahora me ocurre que a veces veo muy claramente la solución a algo que tenemos entre manos y sin embargo, sé que no es algo que pueda decidir yo sola porque ahora las cosas no son así, sino que las decisiones las tomamos entre todos, hay que convencer, justificar… hay que dar muchísimos más pasos. Es la forma de organizarnos en este nuevo escenario, aprender el engranaje, eso es lo más difícil.

»Bueno, y hay otra cosa que a mí personalmente me está costando mucho y es enfrentarme con mis compañeros. Enfrentarme no es la palabra… Cuando algo no funciona, pero tú sabes que la persona responsable está trabajando durísimo, que está haciendo todo lo posible… y aun así no funciona, ahora, en este estilo, esas cosas no se dejan pasar, hay que poner el problema encima de la mesa y hablar de ello para buscarle la solución. Tú no quieres que esa persona lo tome como algo personal porque es un problema del equipo, y hay que buscar la manera más suave de decirlo, pero todavía no estamos preparados ni para hablar con esa persona, ni ella está preparada para tomarlo como un problema de la organización y no como un ataque personal.


»Emilio:

»No hay nada que haya sido especialmente costoso, aunque para mí quizá lo que más me ha costado ha sido asumir la forma de entender el cambio por parte de algunas personas. No todo el mundo ha cambiado a la vez, hay gente a la que le ha costado más y eso suponía una zancadilla para quienes queríamos ir más rápido, pero supongo que eso es algo normal en todas partes.


»Alberto:

»Pues creo que lo que más está costando es que la gente se manifieste libremente, hay todavía un cierto miedo a decir lo que se piensa, aunque la organización lo permite. Se mantienen los estereotipos del jefe, el encargado, el supervisor, superiores muy marcados… la realidad es que han desaparecido por completo, pero hay cosas que son innatas, dependen mucho de la educación jerarquizante que hemos recibido desde que éramos pequeños.

»Ahora empezar a trabajar de otra manera más madura, siendo tú el que elige, tomando decisiones, mojándote… da un poco de miedo, parece que seguimos buscando el refugio de que si hay un fallo, podamos decir que ha sido el jefe el que nos ha encargado que lo hiciéramos así.


»Miguel Ángel:

»En esta respuesta voy a ser muy tajante, lo que más nos ha costado y nos está costando es trabajar en equipo. Nunca habíamos trabajado en equipo, no estábamos acostumbrados, y además se habla de trabajar en equipo muchas veces, pero sin saber muy bien lo que significa eso. Ahora trabajamos en equipo de verdad, en equipos de mucha gente, hay tantas opiniones como personas y cada uno somos de una manera, no siempre llueve a gusto de todos. Trabajar en equipo supone aportar cosas, pero también asumir que la decisión final sea la de otra persona.

»De todos modos, desde que empezamos a trabajar de esta manera hasta ahora, hemos avanzado mucho, es cuestión de tiempo.»











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