viernes, 7 de marzo de 2014

«Lo que decidamos hacer deberemos pensarlo como si fuera una semilla que fructificará a los tres, cinco o diez años»

Perspectiva de futuro, etorkizuneko perspektiba, es el tema del post de hoy porque es el elemento 9 del Nuevo Estilo de Relaciones (NER), a continuación de conceptos económicos compartidos.

El NER es un conjunto de ideas, valores, líneas prácticas, etc. que tratamos continuamente aquí, en una línea de comunicación que Koldo Saratxaga ha impulsado desde su etapa en Irizar. La meta es interiorizar con claridad este conjunto limitado, cuenta Koldo en el libro ¿Sinfonía o jazz? Es porque este núcleo de ideas puede movilizar nuestra creatividad para encontrar en cada momento las demás ideas, actitudes, compromisos, etc. que pueden servirnos.

Es una propuesta diferente a la convencional de procesos y procedimientos; podríamos decir que en lugar de estos, el NER nos ofrece la fuente de los procesos y procedimientos. En alguna ocasión, Koldo ha comparado este plateamiento con la creatividad de los actores que, ante una situación inesperada, improvisan fuera del guión. En el el NER, diseñar el futuro no es escribir un guión detallado pensado por si se presentan hipotéticas realidades.

Pero, a todo esto, ¿quién ha dicho que el futuro importa? O mejor dicho, ¿a quién le importa el futuro? Incluso ni existe en opinión de algunos medios, porque el futuro fue ayer, como plasmaba ayer en su blog un amigo del Gaur Egun en Twitter, Luis María Salgado.

Puede sorprendernos abrir el libro Un nuevo estilo de relaciones. Para el cambio organizacional pendiente, en el capítulo dedicado a nuestro tema de hoy, y leer este comienzo:

«Qué sucederá en el futuro es, como suele decirse, el “quid de la cuestión”. Qué nos pasará a cada uno de nosotros aquí en la tierra y qué en el “más allá” son nuestras grandes incógnitas existenciales.

»Y lo son también para las organizaciones. Por esto, a todos los empresarios y ejecutivos les gustaría saber qué pasará en el futuro. Sin embargo, son muy pocos los que tienen una visión y una perspectiva lo suficientemente claras como para sentirse seguros y transmitirlas a su entorno.»

Pero también, desde Experiencias ner 2012, Koldo indica la frecuente ausencia de perspectiva de futuro en las personas y las organizaciones: «eso del futuro de la organización [...] más bien parece en muchas ocasiones que no es de nadie».

Así, ¿qué sentido tiene hablar de algo que no existe para muchas personas o no se valora como necesario? La respuesta es muy sencilla y es que tiene el sentido de un cambio organizacional pendiente, un reto que tenemos por asumir y que el NER facilita que lo realicemos con la mejor respuesta, que es aportando lo mejor de nosotros, de las personas.

Así explica Koldo en Un nuevo estilo de relaciones lo que es la perspectiva de futuro y para qué sirve:

«No me canso de repetir que todo lo que hagamos tiene que ser también una inversión para el futuro. Por eso hay que sustituir, en nuestra cultura, el concepto de “gasto” por el concepto de “inversión”. De esta forma, todo lo que decidamos hacer deberemos pensarlo como si fuera una semilla que fructificará a los tres, cinco o diez años. La inversión es un “gasto” pensado con efectos de futuro. Con esa misma idea debemos considerar los aspectos organizativos. Todo movimiento, toda acción, deben realizarse si son buenos para el futuro. Las relaciones no nos interesan sólo por el “aquí te pillo, aquí te mato”, sino como un paso más que afiance el porvenir del proyecto. Esta manera de actuar nos aleja del parcheo a la vez que nos hace pensar en que muchas de las decisiones y maneras de hacer son válidas sólo para salvar la cosecha del día, pero no para que la tierra sea eficiente y fértil para las cosechas futuras.»











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