viernes, 30 de mayo de 2014

Un nuevo estilo de relaciones, una nueva vida

Si queremos leer en el mundo, en la vida que nos rodea, como si fueran un libro —tal como proponían hace unos siglos unos señores filósofos—, vamos a encontrar que esos lugares que nombramos habitualmente con la palabra «empresas», donde el común de las personas encontramos aquello a lo que nos referimos como «trabajo», tienen su razón social en la vida, en último término. Decimos que nuestra fábrica u oficinas se encuentran en tal polígono industrial, incubadora, calle o edificio, pero donde se encuentran en verdad es en el espacio que nombramos como «realidad», en la propia vida, en definitiva.

Sabemos que la vida y la realidad no son siempre como querríamos ni como planeamos, y un buen ejemplo en el mundo empresarial ahora mismo es la influencia de la crisis desencadenada en 2008, muestra del poder de lo altamente improbable —como la calificó el autor de El cisne negro—. Sabemos que la vida no se puede prefabricar, pero ¿lo asumimos? ¿Lo tenemos interiorizado? ¿Cómo hacemos que este conocimiento forme parte de las metas que adoptamos, de nuestra disposición al afrontar retos? ¿También tratamos de calibrar la influencia de lo que escapa a nuestro control y la consideramos un porcentaje de desviación en las previsiones con las que emprendemos una actividad? Esto sería muy sensato según la ortodoxia de la administración imperante. ¿Y si todo falla? «Para eso están los ERE, los despidos, el concurso, el cierre…», dirá esta misma teoría administrativa convencional, y «¡no pasa nada, no se hunde el mundo! Ya habrá más empresas…», sería una posible coletilla final.

Y es que tampoco tenemos muy incorporada la idea de la limitación del mundo, de las oportunidades y los recursos disponibles. Pensamos que siempre habrá agua cuando abramos un grifo; hace décadas establecimos una petróleo-dependencia para la que ahora se enciende la alarma avisando que las reservas de combustibles fósiles no son infinitas; etc.

Desde siempre, Koldo Saratxaga habla de la huerta, de la suya, y sobre todo de sus tomates. La huerta es un lugar para aprender que si sembramos hoy, no cosecharemos dentro de 24 horas; o que por muchos cuidados que dediquemos, el tiempo en contra o a favor tienen la última palabra en unos frutos desmedrados o espléndidos, pero que sin nuestra siembra y cuidados nada sería posible; que la tierra puede sorprendernos por su generosidad; etc. dice en su libro ¿Sinfonía o jazz?

Al compartir este Nuevo Estilo de Relaciones, el NER, Koldo y todos en K2K emocionando, en ner group, ponen mucha fuerza en transmitir que no es un modelo, un modelo en el sentido de los prototipos industriales que hay que reproducir en serie. Es un estilo, una forma de vida empresarial, y la clave que lo diferencia de modelo es la adaptación que cada proyecto empresarial —empresa— hace a la medida de su realidad. Así, por ejemplo, el cuadro de mando se llama Plan de Ideas y Objetivos (PIO) / Ideia eta Helburuak (IHa), donde se expresan en estos términos los planes para la marcha del proyecto y no en términos cuantitativos. También es una expresión de la confianza en las personas, en su capacidad para tomar decisiones acertadas en compromiso con el desarrollo del proyecto de todos.

«El éxito o no éxito de una organización no reside en tener los salarios más bajos, sino en lograr articular un proyecto común en donde las personas sean actores en el caminar diario y no meros títeres al mando de una jerarquía, que las estadísticas indican son nocivas en un setenta por ciento», ha reafirmado Koldo en una entrevista reciente.

Los actores pueden poner en juego su capacidad de adaptación ante los imprevistos que forman parte de la vida y la suerte, mientras que los títeres quedan inertes, desactivados, cuando surge lo que no está previsto en las órdenes de trabajo. Se paran las personas y se para la actividad; por esto también, ner group valora la agilidad de toma de decisiones que permite este estilo, el NER; es un motivo de orgullo, unido al hecho de que las decisiones son participadas al máximo. Hace muy poco, ner group ha tenido una buena ocasión de reivindicarlo hacia el exterior, compartiéndolo a través de los medios, al crear el proyecto Ekin Ampo by NER, S.L., fruto de una iniciativa alternativa en el terreno de la financiación empresarial. Lejos de los procesos largos y escalonados a los que acostumbra el sistema jerárquico, este nuevo proyecto del Nuevo Estilo de Relaciones se gestó y aprobó en asamblea general, implicando pues a todas las personas, todos previamente informados, dentro de un estilo de continua comunicación, desde el nivel de equipo hasta el asambleario.

«Otro de los activos de ner group es la rapidez en la toma de decisiones. Las asambleas se pueden convocar con unas pocas horas de antelación para luego resolver sobre asuntos clave (como las citadas inversiones en el extranjero). Pero no confunden urgencia con transparencia, porque dicen que los socios ya están informados con tiempo y datos de los proyectos», leemos en Cinco Días.

Como siempre, nuestro post te ofrece estas pinceladas de vida, porque el NER son sentimientos, pensamientos y realidades y porque, como dice y repite K2K emocionando, las ideas no sirven para nada hasta que no son una realidad.












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