martes, 27 de octubre de 2015

Nuestro tema de hoy – Era del conocimiento, era primitiva – El futuro es la cosecha de la siembra – «La cosecha depende de nuestra sensibilidad y cuidados» – Sembramos con ideas



Nuestro tema de hoy

Tenemos que hablar de siembra hoy y estos días hemos estado leyendo un par de noticias del NER que tienen que ver con la siembra literal de la tierra. Por un lado, el viaje de Mikel Rubiralta, del proyecto Lur Denok, a Bolivia y Perú para asesorar los huertos ecológicos de un proyecto de microempresas conjunto entre NER group y la ong Zabalketa. Por otro lado, más reciente, la participación de NER group y Lur Denok, esta vez a través de Koldo Saratxaga, en las jornadas de Oharra Bioelkartea y Koldo Mitxelena Kulturunea dedicadas a soberanía alimentaria.


Continua sensación de siembra / Etengabe ereiten jarduteko sentsazioa. ¿Qué hace en el NER este elemento? ¿Por qué está y por qué lo encontramos a continuación de Perspectiva de futuro / Etorkizuneko perspektiba? ¿Qué tiene que ver con los supuestos organizativos convencionales?



Era del conocimiento, era primitiva

Vivimos en un mundo organizativo que sabemos de desarrollo tímido y en desfase con respecto a otros aspectos de nuestra ciencia y cultura... Así, han desaparecido las odas decimonónicas, ilustradas e idealistas, elevadas y holísticas, unas veces arengas, otras elegías, otras alabanzas o desideratas... son de otra época, pero ahora leemos manifiestos empresariales que pormenorizan la refundación de todo un país y cuyo contenido y espíritu nos trasladan a entonces.

Ya no se recurre a las populares «cabañuelas» para aventurar el tiempo, ahora existen los satélites y la física, pero hay empresas que funcionan mirando cada día no al cielo, sino a un indicador en una pantalla, por ejemplo, el precio del barril de petróleo Brent. Sus responsables ocupan despachos que vemos trasladados al cine o a la televisión como una Nasdaq o Wall Street en pequeño.

Las fábulas se escribieron hace mucho tiempo y su didáctica es conocida universalmente, como la famosa de la lechera que, unos cientos de años antes de nuestra era, urdía toda una empresa autónoma a partir de un pequeño capital en forma de cántaro de leche. Hubo capital, hubo cabeza pensante, hubo plan y un traspié decidió el destino de todo ello. La lechera de la fábula hacía su plan en una línea de la más pura ortodoxia empresarial, tal cual puede hacerlo hoy en día un pequeño empresario ateniéndose a las pautas generales de plan de empresa que se ofrecen comúnmente.

Visto desde este ángulo, la empresa resulta un mundo primitivo, es decir, sencillo, ingenuo, y también conmovedor, emocionante, porque tanto las declaraciones fundacionales, como la fe, la ingeniería y la inventiva a partir de una cifra y como también los planes de creaciones pulcramente detallados reflejan sueños, buenas intenciones, ambición, deseos constructivos, posibilidades, oportunidades, valores, cualidades… Muchas veces se quedan en papel mojado. ¿Por qué no los hacemos realidad? ¿Por qué no acertamos a ponerles patas o por qué, si les ponemos pies y piernas, tropezamos sin remisión? Parte de la respuesta es nuestra escasa formación y experiencia en esa «gestión» con la que titulamos los planes de gestión o apellidamos planes estratégicos.

El Nuevo Estilo de Relaciones ofrece sus propias respuestas y algo de ellas desea compartir esta página de hoy.




En pocas palabras:

la siembra NER es nuestro camino al futuro que queremos.


Después de visualizar el futuro y de pasar a ver nuestra realidad con perspectiva de futuro, el siguiente aspecto o etapa del cambio cultural es hallar la manera de encontrarnos con ese futuro. Y esta manera es sembrar juntos; de nuevo en pocas palabras:

el futuro es la cosecha de la siembra.




«La cosecha depende de nuestra sensibilidad y cuidados»

Qué hace en el NER este elemento Continua sensación de siembra / Etengabe ereiten jarduteko sentsazioa es breve de decir: el NER group son personas que anteponen el conocimiento al capital, lo que significa que no actúan jugando a la carta de lo quiero todo y ya.

«No podemos sembrar hoy y recoger mañana. La cosecha depende de nuestra sensibilidad y cuidados. Tenemos que evitar ese concepto tan arraigado en el mundo de cosechar continuamente. Todo el día con la espalda abajo y cosechando sin parar...»

Koldo Saratxaga


En el NER saben de proyectos, lo van aprendiendo cada día, avanzando juntos, y de proyectos que buscan el éxito de tener una forma de pescar (si lo decimos de acuerdo con el famoso principio de lo preferible de enseñar a pescar en lugar de donar un pez). Una forma de pescar que permita pescar ahora y también mañana y dentro de X años. O lo que es lo mismo, asumir que cosechar es fruto de sembrar, fruto, no automatismo del tipo causa-efecto.

«Creo que la mejor manera de medir la seguridad de futuro es comprobando la siembra. La cuestión es cómo sembrar.»

Koldo Saratxaga, ¿Sinfonía o jazz?


Un proyecto basado en las personas con un Nuevo Estilo de Relaciones tiene su centro en la eficiencia, y también en el cliente y en la sociedad, es un proyecto «conectado» humana y socialmente. Así, en este mundo humanista NER, hay unas metas de largo plazo que son retos de desarrollo y evolución del propio proyecto, a su vez basados en el desarrollo y evolución de sus protagonistas (TODAS las personas).

El compromiso con el aprovechamiento eficiente del recurso tiempo y de todos los demás recursos responde al conocimiento de lo imprescindible de obtener beneficios (o saldo positivo entre lo invertido y lo obtenido), de lo limitado de los recursos, de la necesidad de ser solidarios con el entorno con el que se comparten dichos recursos o sobre el que repercute el uso que se hace de los mismos, etc. No se parece en nada a la obsesión por la cosecha en el corto plazo.

«Cuando uno camina seguro de la mano de un proyecto a largo plazo sufre mucho menos por los errores a corto plazo. Es una de las razones por las que se disfruta de forma permanente. […] Es la confianza en un proyecto en el que casi todo el mundo siembra.»

¿Sinfonía o jazz?


Aquí toca Koldo la realidad común en personas y empresas de ir tan justos de visión de futuro como de economía que un error da al traste con todo, y llega entonces el despido, los números rojos o algún otro suceso en esta línea. ¿Por qué pasa esto? ¿Es porque vivimos para cosechar? ¿Porque no tenemos proyecto? ¿En qué concepto tenemos el trabajo, la empresa y la organización?



Sembramos con ideas

En nuestra página anterior, dedicada a la perspectiva de futuro, habrás leído sobre la necesidad de ideas por parte de todas las personas de un proyecto; de todas, sentadas para hablar, lo que ya es por sí solo una de las mejores escenificaciones de proyecto basado en las personas, y en TODAS y con mayúsculas.

Este nivel de democracia y participación no existe en el común de las organizaciones, pero merece la pena tomarlo en consideración ya que proviene de una experiencia acreditada, como es la de NER group. También seguramente a más de una persona, por no decir a muchísimas, se les ocurrirá que esto es de puro sentido común, pero desconocen cómo llevarlo a la práctica; así que también para ellos es válida la experiencia de NER group.

En las organizaciones al uso, el cometido de pensar se asigna a unas pocas personas y el de ejecutar a la mayoría, pero tanto en lo tocante a pensar como a ejecutar, el deber hacerlo no implica que necesariamente se hace. En concreto, el apartado de pensar con respecto al futuro es común materializarlo en cálculos y planes de gestión sobre la base de indicadores. Y a continuación, esta es la opinión del NER y la propuesta alternativa:

«Con tantos indicadores tangibles, económicos o cuantitativos, están midiendo el presente, que a la vez es pasado. Por lo tanto, sí se están moviendo en predicciones, pero en predicciones de aspectos económicos, productivos, en número, en horas, todo lo que pueda ser cuantificable y, a mi juicio, hay que medir más los aspectos intangibles.

»Sembrar supone compartir y cuidar la siembra juntos, y eso no resulta cómodo para algunas personas con cierto poder, pero con falta de ideas.

»Nosotros hacemos un plan que le llamamos de Ideas y Objetivos, fundamentalmente, porque son las ideas lo que cuentan, solo después nos proponemos unos objetivos. Más de la mitad son cualitativos: qué tiempo nos reunimos, cuantos clientes visitamos, cuántos nos visitan, la inversión en viajes, todos ellos objetivos dirigidos a sembrar.

»Al final lo que hace falta es saber cómo queremos conseguir las cosas, qué pasos vamos a dar, por dónde vamos a circular. Como siempre, cómo vamos a realizar la siembra. Podemos, incluso, decir que este año puede ser mejor llegar a cuarenta, sobre una buena base, que a ochenta de cualquier manera, por ejemplo, distorsionando la imagen de futuro. Luego ya vendrán los resultados. Lo que nos interesa, en suma, es compartir esos intangibles que vamos a utilizar para conseguir los tangibles.»

¿Sinfonía o jazz?


Si te gustaría conocer algo más de la realidad de los Planes de Ideas y Objetivos de los proyectos de NER group, en Los Libros de K2K se narran varias experiencias relacionadas o bien con su definición o con su incidencia en el funcionamiento del proyecto.












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