jueves, 3 de diciembre de 2015

Libertad y oportunidades para ilusionar


Libertad y oportunidades para ilusionar (Libertad y oportunidades para ilusionar – Un control totalmente diferente – Sin miedo a cometer errores | Parte 1 de 3)

Estábamos pensando y compartiendo estos días que el NER es una gran oportunidad, también en dar respuesta al desempleo, número 1 de las preocupaciones ciudadanas en el presente, pero también respecto al futuro. Las y los jóvenes, protagonistas del futuro de nuestra sociedad, están desempleados en número de millones, primera y básica cuestión, a la que siguen las demás, empezando por que, en gran parte, los empleos de quienes los tienen siguen sin corresponderse con aquello en lo que se han preparado. Pero vamos a ocuparnos de soluciones, del NER, así que adelante con nuestra página de hoy, que es doble, ya que reúne las dos de la semana.

La clave para que funcione el NER es pensar en función de grupo, de proyecto común, dice Óscar García Valdivieso, de K2K emocionando, en esta charla conjunta con Alberto Gonzalo, de Gashor, en la Universidad del País Vasco, UPV/EHU (minuto 11 y unos pocos en adelante).

Y un proyecto es, en esencia, un reto al que solo sus integrantes pueden dar respuesta, nadie que no sean sus personas puede llevarlo adelante. ¡De Perogrullo!, ¿no? Y así y todo, a la hora de la realidad de cada día, la cultural organizacional imperante impide actuar desde esta premisa del más puro sentido común.

Un proyecto NER nos es propio a quienes formamos parte de él. En el sentimiento, no nos es ajeno, como mínimo, nos importa como nuestro, en la medida que sea; en esta escala de sentimientos podríamos llegar hasta un máximo que sería sentir, por ejemplo, que pertenecemos a ese proyecto, incluso sentirlo con orgullo (orgullo de pertenencia, es el penúltimo elemento del NER). En el hacer, los integrantes de un proyecto NER somos los protagonistas; estamos lejos de ser espectadores distantes, que juzgan qué bonito o qué feo, ya que el proyecto será como nosotros hagamos que sea, eficiente o no, bonito o feo, etc.

Un proyecto NER es también una oportunidad de evolucionar como personas, tomándonos a nosotros mismos como rivales que superar y también aportando y recibiendo de otras personas, en el propio proyecto y a través del compromiso con la sociedad en el que participar como voluntarios de NER group.

Pensar en clave de proyecto es asumir que, por ejemplo, explica también Óscar, vamos a ejercer actividad comercial, y no nos gusta o nunca lo hemos hecho, pero el proyecto requiere que estemos ahí en un momento dado y nosotros nos hemos comprometido a aportar para que avance (en los minutos mencionados, 11 en adelante). Esto es un cambio radical respecto a la cultura generalizada de pensar en clave de yo y de carrera por acumular poder. En esos entornos o al lado de esas personas, parece que nunca llega el momento de que su vanidad se dé por satisfecha y pasar a poner manos a la obra y centrarse en trabajar y rendir entre todos y para todos. Con el NER, esa fase está superada (o puede estarlo desde un principio), ya que partimos de que todos somos importantes, más todavía: somos lo importante del proyecto y lo más valioso del Universo, ¡por ser personas!

«¿Qué es lo que nosotros [K2K emocionando] buscamos? Que a esas personas i+i+i que llamamos nosotros, que sienten, les creamos un contexto en el que les dejamos que hagan, que tiren, que piensen, que ilusionen. Claro, a esas personas, si les metes en una jerarquía, en una pirámide, no hay nada que hacer. ¿Vosotros os imagináis a Da Vinci que le hubieran dicho, “espera, espera, para pensar y para hacer cosas diferentes, tienes un procedimiento: primero te sientas, luego tienes que estar pensando en algo bonito?”. Pues te diría: “oye, espera un poco, a mí déjame mi libertad...”. Hay que crear espacios de libertad y dar oportunidades, y que la gente se ilusione. ¡Si es que es sencillo! ¡Si lo que es contra natura es lo que hay!», sostiene Óscar (minuto 52.10 – 53).




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