martes, 19 de abril de 2016

«Koldo Saratxaga es la encarnación de la fuerza en su acepción más cívica, una fuerza creativa que emerge de sus convicciones»


Alfonso Unceta, «Prólogo»,
Sentimientos, pensamientos y realidades de Koldo Saratxaga,
Bilbao, K2K emocionando, 2012.


Hace ahora más o menos un siglo que el pensador alemán Max Weber apellidó la “jaula de hierro” al modelo burocrático y férreo que comenzaba a expandirse a gran velocidad en la empresa y el Estado modernos. En una de sus obras más conocidas, Economía y Sociedad, puede leerse lo siguiente:

“Una máquina inerte es espíritu coagulado. Y solo el serlo le da el poder de forzar a los individuos a servirla y de determinar el curso cotidiano de sus vidas de trabajo de forma tan dominante como es efectivamente el caso de la fábrica. Es espíritu coagulado asimismo aquella máquina viva que representa la organización burocrática con su especialización del trabajo profesional aprendido, su delimitación de las competencias, sus reglamentos y sus relaciones de obediencia jerárquicamente graduadas”.


Referencias explícitas al modelo de organización piramidal en el que unos pocos piensan y muchos ejecutan, los mismos pocos que mandan y los muchos que obedecen, aquellos pocos cuyos ingresos son notablemente superiores a los de la gran mayoría. Modelos que generan organizaciones desiguales en lo económico, lo social y lo personal, basadas en la distancia entre el centro y la periferia, en el automatismo, en formas más o menos sofisticadas de opacidad, llenas de fronteras y barreras. Precisamente el tipo de organizaciones que Koldo Saratxaga detesta y lleva años combatiendo. Y lo ha hecho, más o menos, de la forma que describe en Sentimientos, pensamientos y realidades.

No es esta la primera vez que Saratxaga relata sus experiencias y explica sus ideas. ¿Sinfonía o jazz?, Un nuevo estilo de relaciones para el cambio organizacional pendiente y El éxito fue la confianza son publicaciones anteriores que ilustran un proceso en el que la profundidad y persistencia de ideas y sentimientos va forjando un estilo que se confronta día a día con la realidad, con la experiencia práctica. Koldo Saratxaga es la encarnación de la fuerza en su acepción más cívica, una fuerza creativa que emerge de sus convicciones, de las “tripas” como le gusta decir, una fuerza que le conduce inexorablemente a la acción.

Koldo se ha propuesto cambiar las organizaciones y, si le dejan, el mundo:

“Ética, reparto de beneficios, trabajo en equipo, transparencia, no horarios, compartir todo... Ese es el modelo que planteamos al conjunto de todas las personas que constituyen la organización. En realidad, el nuevo estilo de relaciones que planteamos no es solo para la empresa, sino para la vida, para el fomento de correctas relaciones a todos los niveles”.


Estos principios, que en teoría son simples y precisos, adquieren mayor complejidad cuando son aplicados a la realidad de cada organización. En la mayoría de los casos, porque implican la ruptura de una forma de hacer que se había instalado como la única. Se trata de desatascar organizaciones que están habituadas a una forma de pensar, de hacer, de sentir, de estar. Por eso, aunque solo sea porque hay bibliotecas repletas de libros que nos explican fundamentalmente una manera de hacer organizaciones, merece la pena atender a esta otra manera de hacer que nos cuenta Saratxaga. Porque además este libro no es un relato de argumentos, es por encima de todo un compendio de experiencias sentidas, pensadas y vividas.

Experiencias que se han desarrollado fundamentalmente en dos escenarios: Irizar y K2K, desde donde Koldo ha impulsado la creación de gbe-ner Elkartea, un grupo de organizaciones que comparten una forma de hacer, “el nuevo estilo de relaciones”. Cuando el lector se acerca a este relato de vivencias que es Sentimientos, pensamientos y realidades, las lecciones que puede extraer están dotadas de una sabiduría de sentido común que las hace más convincentes. Son vivencias arraigadas en valores y compromisos bien asentados, en lazos colectivos que trascienden la mera individualidad, en una predisposición generalizada hacia la confianza en las personas, en interacciones humanas en las que las emociones importan porque necesitamos que importen, en un vocabulario sencillo, directo, que capta la esencia de todo lo anterior.

Son también vivencias de los beneficios, los que produce la participación ineludible en la toma de decisiones, las reglas del juego que incentivan la responsabilidad y la transparencia, la riqueza de ideas que genera el intercambio, el ejercicio de ensamblar la realidad yo-nosotros para facilitar la cooperación satisfactoria entre personas, de aprender a adaptarse a los desafíos de supervivencia. Beneficios psicológicos y también económicos, beneficios que pueden ayudar a las personas a una mayor y mejor realización como seres humanos.

Posiblemente, la clave de todo lo anterior tiene que ver con una idea y una realidad en la que las personas se comprometen con los fines, que son los que justifican la existencia de su organización, no con la organización como ente abstracto. Es decir, con una organización que produce sentido. Sentido porque las aspiraciones y las opiniones de las personas encuentran cauces para mostrarse y expresarse. Koldo Saratxaga insiste en ello:

“A las personas —portadoras de conocimiento, de ilusión, de pasión, y de capacidad creativa— no se las puede tratar como a los recursos tecnológicos, financieros o materiales”.


Sentimientos, pensamientos y realidades es también un texto impregnado de liderazgo. Koldo es un líder y se sabe líder:

“Perdonad mi inmodestia, pero me creo capaz de liderar, de motivar a personas para que se sientan ilusionadas, incluso apasionadas con eso que se llama trabajo basándome en las ideas que os he expuesto”.


Doy fe de sus virtudes, del entusiasmo y facilidad para convertir el trabajo en fuente de satisfacción, la disposición a entender y acordar, la capacidad empática y persuasiva, el optimismo, la fe. Su forma de pensar y de enfrentarse al mundo está llena de energía positiva, creo que es muy feliz porque se plantea muchos objetivos y por tanto accede a muchas fuentes de placer.

Ese estado de felicidad en Sentimientos, pensamientos y realidades es una narración llena de historias y de sugerencias. Dice el escritor norteamericano Paul Auster:

“Dar con respuestas definitivas a las cosas es imposible, o excepcional. Siempre nos encontramos ante algo que se abre, ante otra cosa. Las cosas nunca terminan y cada historia es una historia que continúa. Por eso el final de los buenos libros es algo que se abre a otra cosa, una cosa nueva. Se abre al episodio siguiente, a un paso que no aparece en el libro, pero que el libro sugiere”.


Este libro tampoco es un compendio de respuestas definitivas. La experiencia que nos relata Koldo Saratxaga se presenta con pasión, pero sin enmascaramiento ni especulación, es un relato de vivencias, de realidades, de caminos ya transitados que se abren a nuevos caminos. Al lector corresponde ponderar sus méritos.


Alfonso Unceta

Decano de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Comunicación
de la Universidad del País Vasco / Euskal Herriko Unibertsitatea (UPV/EHU)

2012












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