martes, 10 de mayo de 2016

Creo que aquí hemos perdido muchas décadas a veces en proyectos personales, en proyectos de unos contra otros, porque no pasábamos del tú y yo, y no teníamos la perspectiva – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga


Minutos 5:46 a 14:18 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar(VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)


Elegimos este fotograma del vídeo para ilustrar el post porque hemos querido ver
reflejado: la crisis en la que estamos inmersos (a la derecha) y la claridad con la que
el NER nos permite afrontarla.



Transcripción

[Minuto 5:46.]

Hay algunas cosas que cojo, otras que leo, otras que transmiten lo que yo siento [dice, mientras señala hacia la cita que se lee en la diapositiva proyectada].

«Una sociedad que se siente [comienza a leer la cita y se interrumpe:]

Ahora que estamos con el tema del Gure Esku Dago y autogobiernos y cosas de este estilo, yo tengo la sensación de que la mayoría confiamos, o confían —o confían, porque yo no estoy entre ellos—, en que los políticos tienen que hacer, y yo creo que la sociedad tiene que hacer.

Eh… Yo no creo en el trabajo. «¿Vas a trabajar?». Digo: «No». No he trabajado nunca, porque no tengo el concepto de lo que llaman trabajo. Yo voy a disfrutar, porque voy adonde quiero y siempre he ido adonde quiero.

No voy a «trabajar», [porque de igual manera tendría que estar trabajando, porque necesito trabajar para vivir [sonido no muy bueno]], y sigo —algunos me dicen— trabajando. Pero no, yo sigo yendo, como vengo aquí y a otros sitios, porque voy a gusto.

Entonces, yo creo que somos la sociedad los que tenemos que ser actores las 24 horas del día, las personas en sociedad, somos la sociedad y la sociedad hace las cosas, y no dejarlas en manos de los jefes, de los políticos… entonces:

«Una sociedad que confía y que se siente segura con las instituciones políticas, económicas y sociales, así como con sus conciudadanos, una sociedad que sabe, conoce y participa de la misma y se siente orgullosa de su realidad, no tendrá dudas a la hora de afrontar las grandes decisiones de futuro».


¿Y por qué digo esto ahora que estamos en este momento aquí de los nacionalismos y demás, porque resulta que hay un tanto por ciento de personas, muchas votarán sí o no en Cataluña —vamos a poner [de ejemplo] a Cataluña, ahora que le están atacando por todas partes— en función de cómo vaya la economía.

Soy tan nacionalista como si no me va a afectar en lo económico, y en esto hay muchísima gente, muchísima gente. Entonces, los que no quieren te atacan. «¿Cataluña? ¡Se morirá de hambre! ¿Cataluña? Los empresarios se irán. ¿Cataluña? ¡A ver quién os compra el cava! ¿Cataluña? ¡A ver a quién vendéis!... Los vascos a ver a quién no sé cuál». Eso tiene que ver con la economía, te asustan con la economía.

Si nosotros estuviéramos seguros, de una sociedad en la que crees, de los funcionarios en los que crees, porque tú formas parte de esa sociedad, sientes orgullo de esa sociedad, lo otro —como decía aquel— «peores las hemos pasado». Estaríamos orgullosos de que ya lo sacaríamos adelante porque el orgullo se siente cuando uno hace algo realmente importante, no sentimos orgullo por coger una lata que está en el suelo que estaba estorbando, es un orgullo cuando hacemos algo realmente importante y que nos cuesta, sentimos orgullo... El orgullo es algo innato en las personas, es sano, es bueno, pero tenemos que sentir que ponemos algo muy fuerte para sentir orgullo.

Esto es una reflexión que es una manera de decir «somos sociedad», estoy 24 horas siendo sociedad, soy consecuente luego con lo que hago, soy consecuente en el trabajo, soy consecuente con los amigos, soy consecuente con la naturaleza, soy consecuente con la generosidad, con mis ideas, sé respetar, sé hacer equipo,... entonces soy sociedad permanentemente para hacer eso o depende de lo que me gusta o no me gusta.

Quizá los que llevamos tantos años peleando con tantas cosas que pasan las décadas y vemos que seguimos igual, los años —y veo que aquí la mayoría tenemos algunos años— te dan madurez, te dan distancia, y dices, bueno, vamos a ver, ¿qué son?, ¿peleas personales o son proyectos de comunidad? Estos son los que tenemos que llevar para adelante.

Creo que aquí hemos perdido muchas décadas a veces en proyectos personales, en proyectos de unos contra otros, porque no pasábamos del tú y yo, y no teníamos la perspectiva.

Esto pasa también en el mundo empresarial, que a mí algunos me dicen: «¿Por dónde tenemos que empezar?». Bueno, pues: «yo soy sociedad; me dedico a esto, a lo otro, al no sé cuál».

Me he dedicado al mundo de la educación, al mundo político en mis años jóvenes, al mundo de las ikastolas, tremendamente, y me apasiona la educación, al mundo de las cooperativas y al mundo de las organizaciones. Al final por eso no lo llamo mi empresa ni le llamo… Le llamo proyectos empresariales o le llamo organizaciones, que es de lo que está todo lleno, y allí hay personas, y hay que reconocer que allí hay personas, hagamos sillas, hagamos servicios o hagamos bienes sociales. En el fondo, son organizaciones para hacer cosas, bienes o servicios, para la sociedad.


[9:50 cambio de diapositiva]


Esta otra [cita] que me gusta mucho [señala hacia la diapositiva en la que se lee esta cita:]

«Todos los ciudadanos del planeta pueden y deben cultivar su identidad múltiple, que incluye la identidad familiar, la ciudadana, la étnica, la nacional, la religiosa o filosófica, la continental y la terrestre». Edgar Morin.


Yo soy de los que creo en los jóvenes, a los jóvenes les digo mucho: ¿tú que eres? Son economistas, ingenieros... ¿Y eso es lo que eres, solo ingeniero? Sí, porque yo de esto sé, he estudiado cinco años la carrera… ¡Pues qué corto te has quedado! Porque con la especialidad vas a llegar hasta donde vas a llegar… «No, porque yo de la huerta sé…», «¿y qué sabes?», «poner cebollas», «¿y algo más?», «no, solo cebollas». Solo cebollas y en cuanto pasa no sé cuál, pasa no sé qué, pues mal. Esto es lo mismo.

La filosofía, los filósofos, las humanidades, la economía, el marketing, la historia, las ciencias... son fundamentales para entender este mundo en el que vas a vivir. Pues no, hacemos —luego hablaré más de la educación— hacemos jóvenes para la industria. En 1800 y pico cuando nació el ferrocarril, se hacían trabajadores para el ferrocarril y se montaban las grandes escuelas —además se llamaba así— para capacitar gente para el ferrocarril, porque se dieron cuenta de que gente capacitada era mejor que gente que venía del campo que hacía mil desastres y no aprendían, entonces vamos a poner escuelas para que aprendan.

Esto ha evolucionado y hemos puesto escuelas y universidades para la industria.

¡Y para qué nos vamos a engañar! Todos, cuando tenemos un hijo de 16, 17 años, [preguntamos] ¿y qué es lo que se va a llevar?, ¿dónde va a haber trabajo? ¿Y tú Koldo qué crees que tendría que estudiar el hijo? ¿Qué tendría que estudiar? Sociedad, porque lo que le puede pasar en los próximos 80 años que le quedan de vida pues no sabemos lo que es.

No, ¿pero qué oficio? ¿Qué oficio para qué? ¿Para los próximos cinco años? Porque los próximos 30, 40, 50, 60 años, ¿cuáles van a ser los oficios?, ¿qué va a necesitar? Aprender a aprender, aprender a relacionarse, aprender a ser, aprender a estar y luego estar aprendiendo siempre aquellas tecnologías, aquellos medios, aquellas cosas que le apasionan. Pero, claro, [definir] a los 20 años y que eso marque su vida es un error como la copa de un pino. Así saben tanto de una cosa, pero no saben tanto de tantas cosas.

[Se vuelve a hacia la diapositiva y señala hacia la cita que contiene] Leed a Edgar Morin, con ochenta y tantos años, yo me descubro, ¿cómo un hombre con ochenta y tantos años puede tener estas lucideces?, ¿cómo puede ser un hombre tan lúcido con estas edades? Cogí esta [cita]:

«Todos los ciudadanos del planeta pueden y deben cultivar su identidad múltiple, que incluye la identidad familiar, la ciudadana, la étnica, la nacional, la religiosa o filosófica, la continental y la terrestre». Edgar Morin.


A veces discutimos, pero nadie discute que en la identidad múltiple, la identidad familiar la tenemos, ¿cómo me vas a quitar el apellido, el cariño, la red familiar? También defendemos la ciudadanía: como ciudadano, soy de un lugar, un pueblo, una etnia. Pero ya discutimos más lo nacional, lo religioso y lo filosófico y nos cuesta respetar.

De ahí empiezas ya, trasciendes de lo familiar, de lo que parece que es lo tuyo, y te metes en lo general, y eso me gusta o no me gusta, me va, no me va, me beneficia, no me beneficia, pero ya no respetamos, ahí nos cuesta. Sin embargo, como ciudadanos libres tendríamos que tener derecho, «pueden y deben cultivar» la religión que quieran, su filosofía de vida que quieran, dónde se sienten cómodos, en qué territorio, de una manera natural, y el respeto a los demás. Y luego, como tengo respeto, apruebo, concuerdo, y no ataco, no ataco… Como no piensas como yo, y como yo soy, tú no eres, no sé qué… No, tú no eres, yo soy, nosotros somos, somos más, pues tú te atienes, vienes junto, pero somos mayoría y vamos caminando. Sin embargo, nos cuesta aceptarlo.

Nosotros hemos hecho muchos miles de asambleas, habré hecho más de 500, 600 asambleas desde que empezamos con las cooperativas, el concepto de una asamblea [es que] se asiste, se discute, pero se respeta, porque si no, y todos los años haré 50 o 60 asambleas, hay gente que le cuesta respetar que, si no sale lo que él quiere, pues que tenga que hacer luego lo que se ha quedado, no tiene muy claro que asisto, puedo, pero si no me quedo con los juguetes, me enfado, como cuando somos pequeños, me ha quitado el juguete, es mío, no lo dejo, y aunque no sea mío, también lo quiero y me enfado, y eso nos sigue quedando ahí porque no tenemos una base de libertad y de democracia, eso de la democracia está tan perdido, y la libertad, la libertad como más que una expresión. Lo de la democracia está muy... es una palabra que a mí me suena más a política que a otra cosa. Sin embargo, la palabra libertad no.












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