martes, 17 de mayo de 2016

Diversidad – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga


Minutos 14:24 a 21:06 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)




Transcripción

Esto me parece vital, lo cuento siempre a cualquier parte que voy, igual no sabéis todos que es la campana de Gauss, pero es igual, hablamos de la diversidad, la diversidad humana. Hay una frase muy clara para explicarlo, para decirlo, y es científico, no es que lo diga yo, pero que yo lo entendí hace ya varias décadas y que veo que todo el mundo lo tiene claro y a mucha gente lo planteo y [dicen], “ah, pues igual tiene razón”: no hay dos personas iguales en el mundo ni dos días iguales. Eso, para entender a los hijos, para entender a la suegra, al suegro, al hijo, a la mujer, al marido, al vecino, a la otra… es vital: hoy sí y mañana no, cómo hemos cambiado, cómo nos pasa… estamos permanentemente cambiando.

Claro, esta diversidad de siete mil y pico millones, mil y pico vecinos, dos mil vecinos, veinte mil, cuarenta mil, dos millones y medio en el País Vasco, todos diferentes y todos los días diferentes, pues eso está claro que está hecho para los seres [hace gesto de entrecomillar “seres”, creo que es la palabra] más creativos, más inteligentes del Universo… porque eso hay que interpretarlo, claramente.

Los animales se respetan unos a otros, se conocen unos a otros, saben dónde tengo que estar y con quién puedo convivir. A nosotros parece que nos cuesta eso, nos cuesta. Nos cuesta convivir un día y otro día “si los demás no piensan como yo”, ¡es que no piensa nadie como tú!, más o menos como tú, hoy sí e igual mañana no. Y hay que estar preparados para esa diversidad porque eso es lo que el Universo, que allá cada uno piense quién lo ha creado, nos ha puesto entre las manos. Desde un punto de vista de los animales, de las plantas, de la vida, de los humanos, todos diferentes y todos los días diferentes, viva la diversidad. Porque si fuera lo contrario, ¿qué seríamos? Seríamos unos robots, seríamos unos monstruos, seríamos… ¡ni siquiera como animales!, seríamos más como ovejas, todos como una cosa…

No, no, precisamente lo que nos da nuestra personalidad, nuestro carácter y nuestra riqueza es que somos únicos, que tenemos unos hijos que son únicos, que tenemos unos amigos que son únicos, que tenemos unos nietos que son únicos, y que luego la vida no les trata como únicos, les trata como unos más, en un montón —vamos a ver luego el tema educativo—, y son seres únicos, son diamantes en bruto únicos. Eso es parte de esta diversidad, es así, lo entendemos todos, no hay quien tenga dos hijos iguales. “¡Parece mentira que sean hijos míos estos dos!”, “parece mentira…” Esta es una frase permanente, permanente, permanente. Si es así con dos hijos, imagina con los que tienen alrededor.

¿Cómo nos tratamos luego en la vida relacional? De amigos, de vecinos, de trabajo, de dependencia… No, no, que hagan, personas, trabajadores, obreros, operarios, empleados… ¡qué palabra más… vamos, a mí me repele! ¿Cómo podemos tratar a las personas como obreros, como empleados, como no sé qué? ¡O como ingenieros!, me da lo mismo.

Alguno dirá, no, “es que yo soy no sé qué”; será lo que has estudiado, porque si tienes 30, 40, 50 años, en la vida serás más que eso, que aquello que has estudiado en un momento dado. Has estudiado eso, no eres eso. La vida es mucho más que eso y eres único, no te metas, no te encasilles, que lo vemos como normal, nos han llevado a que casi ya no tenemos el sentirnos tan libres y tan únicos que tenemos nuestro espacio, tenemos nuestros derechos de crear, de ser… ¡ahí estamos!

Y con todo esto haríamos una campana [señala a la campana de Gauss proyectada en la diapositiva]. Por ejemplo, aquí hay gente de 1,85-1,88 y gente de 1,55 y la mayoría estaremos no sé dónde. Bueno, pues, ¿cómo somos de creativos? Como una campana de Gauss; hay gente muy creativa y hay gente menos creativa. ¿Cómo somos de simpáticos? Es así, como una campana de Gauss; hay gente simpática, la mayoría contamos un chiste de mala manera y algunos hay más raros que la madre que los parió. ¿Y cómo somos de generosos? Como una campana de Gauss; hay gente muy generosa, los demás que si hay que hacer un esfuerzo lo hacemos, gente normal, y hay gente que dices, joder, ¿este qué cree?, ¿que vive solo?, es que jamás tiene un detalle con nadie, jamás no sé cuál, no le pidas nada… Pero es que eso forma parte de cómo somos los humanos. Porque ese que es poco generoso igual es muy creativo, igual es muy no sé cuál y como amigo, o como cuadrilla… Yo suelo apelar a las cuadrillas, yo tengo ya ciertos años: pues cuando fueron las cuadrillas, cuando yo tenía 18-20 años, a uno le gustaba bailar, otro siempre llegaba tarde, otro era el que organizaba; éramos diferentes, siempre estábamos criticando, “a que llega tarde también, a que nos deja tirados” y decíamos “le va a esperar su padre” y luego venía, decía un chiste, hacía no sé cuál, y ya estaba en la cuadrilla. Éramos diferentes, [varias palabras, mal sonido] pero nos complementábamos, si fuéramos iguales —todos contamos chistes, todos queriendo ser creativos, todos queriendo ser generosos, todos queriendo ser simpáticos, todos… no.

Esa diversidad es la que nos hace que crezcamos porque nos complementamos como humanos, y por eso el trabajo en equipo no es un trabajo de fútbol ni de baloncesto, que está muy claro que el trabajo en equipo cambia a las individualidades, porque son características humanas, porque nos complementamos y de esa manera exponencialmente somos mucho más. Independientemente de que los humanos no hemos nacido para estar solos. Es otra característica clarísima. No hemos nacido para estar solos, sino para estar en compañía, para relacionarnos. Por eso a mí la palabra relación me apasiona, somos pura relación y sin relación estamos mal. Cuando vamos cada uno a lo nuestro, estamos mal.

Esto es vital [señala hacia la campana de Gauss de la diapositiva], desde que uno tiene 8, 9, 10 años, para entender que en la vida hay personas diferentes, diferentes que yo, y que como yo juzgo desde mi vida, [hago] altos y bajos: ¿cómo son de generosos?, en función de lo que yo soy; ¿cómo son de…?, en función de lo que yo soy… Nos pasamos la vida juzgando en vez de pasarnos la vida respetando. Porque, simplemente, cuando digo, “es que es diferente”… claro, porque somos todos diferentes. En vez de decir, ¿por qué este es tan no sé qué?, ¡pues porque es diferente! ¿Por qué este es tan moreno? Ah, es que es africano, ¡normal! El niño que ve por primera vez a un negro puede decir, ¿ama, por qué es negro? Pues le explicas. Es bueno que vean que el mundo es diverso.

Es bueno que veamos que el mundo es diverso desde los sentimientos, desde la manera de ser, porque nos sentiríamos mucho mejor, nos respetaríamos mucho más. Y de esto, con 2, con 4, con 8, con 10, con 15, con 20 años, no saben, porque yo estoy con los jóvenes y me dicen, “Koldo, a mí de esto no me han hablado”. Me han hablado de textos, de esto, de lo otro, pero de esto no, no le hemos dedicado tiempo a esto; ahora que voy a salir a la vida, me vienes tú contando que esto es así.












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