martes, 24 de mayo de 2016

Libertad – Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Koldo Saratxaga


Minutos 21:07 a 25:42 de Ideas para el desarrollo de una sociedad necesitada. Charla de Koldo Saratxaga en la Universidad de Verano de Ziortza-Bolibar (VídeoAudio extraído de la charla en YouTube)



Transcripción

Libertad, palabra que a veces da miedo hablarla, en el mundo en el que vivimos. Para mí, es mi palabra fetiche desde que tengo 7 años, la libertad. Es el mayor privilegio que puede tener el ser humano, el ser libre. Pero no el ser libre para correr, el ser libre de no sé cuál. Antes [en la charla] decíamos que vivimos en la sociedad del miedo. Eso lo reconoce todo el mundo. Desde que somos pequeños miedo a los padres, miedo a que se caiga, miedo a las notas, miedo al profesor, al no sé cuál, miedo a la guardia civil, a esto, a lo otro, siempre miedo, al jefe, al crédito, al banco, al qué me pasa, a las enfermedades, miedo, miedo, miedo. Crecemos en una sociedad de miedo, de la inseguridad; en parte, por el desconocimiento; en parte, por quien tiene los poderes; en parte, pues porque… pero siempre miedo, siempre el no y siempre el cuidado. No somos libres, no somos libres de actuar.



Al no ser libres, luego creamos estas sociedades tan difíciles de tratar, porque simplemente la libertad tiene que ver con “tener ciudadanos maduros” [en referencia a la cita que se lee en la diapositiva]. Libertad es poder expresar, poder decir y poder respetar. Digo, escucho, discutimos, no estamos de acuerdo, pero salimos agarrados del hombro. Podemos estar discutiendo de un tema, pero si soy una persona madura, yo respeto lo que tú dices. No comparto, hay matices en los que no estamos de acuerdo. En el momento en el que eres eso y tienes tu libertad, sin querer, eres más activo, porque te sientes seguro.

El hecho de sentirse libre, de poder compartir, de poder compartir y no competir, pues hace que te juntes con cualquiera porque te sientes cómodo, te sientes que formas parte. Ahora, si vas “a ver qué digo”, “a ver a quién qué tal”, “aquí tampoco voy a decir nada, no vaya a ser que…”, “aquel enseguida se enfada”.

Los jóvenes van a trabajar y no hablan, callan, se esconden, están a ver qué no sé cuál, no son libres, tienen miedo… [varias palabras con mal sonido]. Todo eso te va quitando fuerzas.

La libertad te hace ser maduro porque entonces eso que decimos “los sentimientos”, que todos los tenemos, estos no paran, nuestras tripas, somos tripas, no cabeza, somos tripas. De aquí [se señala al estómago] viene aquí [señala a la cabeza], y de aquí [de la cabeza] fluye. Por eso suelo decir que los que somos políticamente incorrectos, como suelo ser yo; “Koldo, tú eres un poco políticamente incorrecto”, porque hablo desde las tripas. Los que tienen que tener cuidado, cuando dicen mentiras, claro, miden desde la cabeza. Los que no tenemos nada que esconder o no tenemos miedo a lo que pase hablamos desde las tripas porque, normalmente, las ideas, los sentimientos, nos vienen desde las tripas. Otros dicen los intestinos, yo lo llamo las tripas.

”La libertad donde no se impone, se delega, se participa” [lee de la diapositiva], eso hace esos ciudadanos maduros, portadores de su propia propuesta… la palabra, el diálogo, la comunicación, que tanto cuesta. Necesito comunicar, necesito escuchar, en lugar de decir, “es que a mí no me comunican”. Si nos educasen desde pequeños a eso, seríamos todos más o menos líderes, hablaríamos con libertad, escucharíamos, porque si no, no entenderíamos la palabra “libertad”, sería una cosa absolutamente connatural, mientras que ahora parece que tienes que hacer un máster para todo eso de los líderes, el trabajo en equipo… habrá que hacer cursillos… Hacer cursillos, ¿por qué? Por esto que nos pasa. Porque los niños cuando son pequeños son espontáneos, dicen, cuentan, no les importa lo que ha pasado en casa a cualquiera, “es que mi ama”, “mi aita”… “Eso no cuentes, eso solo pasa en mi casa”, pero él de por sí habla, cuenta, expresa, lo que piensa. [Varias palabras con mal sonido]. Dejadles que sigan expresándose, dejadles que sigan siendo libres, que cuenten las cosas, hablarles de por qué sí, por qué no, se cuenta, no se cuenta, con quién, pero no “no se cuenta”, sino por qué.

Si no tuviéramos ningún temor a que otros sepan, no importa que cuentes, si ya nos conocemos, si no tenemos nada que esconder. Esto es fundamental para poder hacer una sociedad madura: hablar claramente de libertad, palabra que da miedo, como hablar de revolución. Hace ya cuatro décadas me dije, “voy a mirar qué es revolución en el diccionario”. Y revolución quiere decir cambio. Los partidos políticos emplean la palabra “cambio”, pero si tú hablas de revolución, se asustan. Cambio es revolución; cambio es cambio, girar, cambiar, revolucionar y lo estás haciendo, pero en teoría son términos que ¡cuidado!, porque vivimos absolutamente encuadrados en términos que nos asustan.












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