domingo, 18 de diciembre de 2016

Presentación 10/10



La forma de sentir la vida, de vivir, es la cultura de una persona. Es el fruto de su «cultivo» interior, como significan las raíces centenarias de la palabra «cultura». La cultura que se encuentra antologada en este libro lleva el nombre de Koldo Saratxaga en su título. Como todas las culturas, es única, aunque comparta rasgos de otras y a su vez pueda ser compartida.

Y positiva, de largo plazo, gran paciencia y centrada en los sentimientos.


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Los rasgos anteriores nos devuelven al curso que llevan las presentes páginas, a la diversidad de las personas valorada como una riqueza, pues facilita que un proyecto se diferencie de los demás (véase capítulo 9).

La comunicación que permite a las personas conocer y dar a conocer capacidades emocionales permite también integrar las diferencias para encontrar elementos de unión.

Armonizar la diversidad supone así crear un proyecto común que, además de diferente, se basa en la confianza entre las personas. Se asume como cultura y en el día a día del trabajo en equipo, donde favorece el desarrollo de las capacidades de las personas.

La confianza nace al compartir la verdad.

Para subsistir y para sostener las relaciones en un proyecto común, la confianza requiere comunicación y transparencia.

En un proyecto de todos, como indica su nombre, el poder se encuentra repartido, ya sea en autoridad, por la gran autonomía de los equipos, como en información y comunicación de todo tipo, incluida la comercial y financiera, como, en general, en todos los aspectos que confieren poder a las personas en el seno de una organización. Los sentimientos excluyen, pues, el anteponer ambiciones personales al interés general. Es una forma de sentir que no tiene cabida en la cultura imperante, indica Koldo desde su experiencia.

La elección de la cultura emocional —de los sentimientos que cultivar— puede basarse en la respuesta a la pregunta por el recorrido de futuro que puede tener la confianza o bien, la desconfianza.


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Estos sentimientos orientados a la integración de la diversidad de las personas en un proyecto común se explican en ideas igualmente sencillas y claras, que abarcan todo lo esencial desde la perspectiva general hasta los detalles.

Como en el caso de los sentimientos, estas ideas encuentran en ocasiones que la tierra en la que van a arraigar está ocupada por otras ideas con las que no pueden coexistir. En consecuencia, hay que elegir. El resultado de esta decisión, cuando es tomada por las personas que poseen el poder organizacional, tiene consecuencias que afectarán a toda la organización, en negativo o en positivo. En este segundo caso, contribuirá a transformar la organización en un proyecto común.

En estos primeros pasos, otro pensamiento que asumir de forma particularmente clara por parte de los máximos responsables es el contenido de la idea de transparencia, confianza, comunicación. Existe un motivo para ello.

Cambia así el concepto que las personas tienen de la organización empresarial en la que trabajan.

A partir de aquí, la conclusión se ofrece de forma lógica. Cada proyecto es único, por lo que deberá encontrar por sí mismo su forma de vivir y evolucionar.


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En la práctica, ¿cómo se empieza a realizar un proyecto de todos?

Las personas han pasado a ocupar el primer plano en esta nueva organización empresarial. Y si hay algo que así lo confirma es que se les dedica un recurso preciado: el tiempo.

Este tiempo puede provenir de una mayor eficiencia en su uso, pero también de dejar de dedicarlo a lo que no interesa, una vez que la escala de valores organizativos ha cambiado.

Este trabajo requiere un desarrollo que reúne aproximadamente estos rasgos, visto desde fuera.

Junto con los aspectos emocionales e intelectuales, la cultura de relaciones aporta eficiencia.

Una eficiencia que tiene que ver con los resultados inmediatos y también con los de largo plazo, por lo que dar continuidad al estilo de relaciones es también una inversión.

Entre las personas que hacen caminar un proyecto se encuentran también los proveedores, con quienes el estilo de relaciones es semejante.

El retrato a grandes rasgos de un proyecto basado en las personas nos dejaría la siguiente imagen de esta realidad en continua evolución: «La unión de personas libres, cooperando en confianza con el resto de las personas que forman el proyecto común al que dedican con ilusión y un buen toque de pasión sus capacidades y valores.» [363]*



Sentimientos, pensamientos y realidades de Koldo Saratxaga, cap. 10.


* Notas – Oharrak











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