jueves, 12 de enero de 2017

Estrellas – Izarrak



Desde la guerra hasta la destrucción de la clase media pasando por la inmigración... Los ves cada día en los medios de comunicación y ahí tienes tres coordenadas del gran poder de la necesidad en muy buena parte del mundo... Necesidad que lo es de supervivencia a corto plazo, es decir, necesidad extrema, de satisfacer necesidades que compiten con la vida: hambre, sed, frío, cansancio... ¡necesidades primarias!


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Es frase como para guión de serie de televisión o de película: «el hambre es el arma más poderosa del mundo», se oye a algún personaje. Tal vez quien la haya escrito se ha acordado de Henry Kissinger, que decía que el control de los alimentos da el control sobre las personas, los pueblos (y el del petróleo sobre los países, y el del dinero sobre el mundo). ¿Cuántas veces y a cuántas personas en esta crisis hemos oído frases relativas a la perentoria necesidad de algún ingreso «para comer», o que «los garbanzos son lo primero»? Es el prosaísmo de la necesidad urgente, que no deja espacio a nada mientras no obtenga respuesta.

Y entre todo esto a lo que le ha faltado espacio, tiempo y libertad, se encuentra la opción de crear una forma de hacer las cosas colectivamente, como organización o proyecto o empresa. De hecho, por un lado, las propias «cosas» han desaparecido, en unos casos, y en otros, la única forma posible y deseada de hacerlas es la que dejara «para comer». La propia realidad de «colectividad» (o similares: comunidad, equipo, etc.) ha malvivido, mutilada por despidos, bancarrotas, y relegada con frecuencia en favor de la competencia individual por «garbanzos» o ganancias suculentas en el río revuelto.


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Mientras se sucedían ocho años blogueando y microblogueando sobre el Nuevo Estilo de Relaciones (NER), en la periferia, al margen de las personas NER, teniendo como fuente los medios, la Red, las redes, el mundo ha avanzado en propuestas organizativas de participación, en simplificación de la estructura organizacional, en horizontalidad, etc., en suma, en aspectos que forman parte esencial del Nuevo Estilo de Relaciones. Al mismo tiempo, el NER como lo conocíamos en Irizar ha ido manifestando, en la vivencia de personas NER, una evolución conscientemente alejada de esta identidad inicial. Nada más lógico que la estación de llegada sea el propósito de reinventarse manifestado desde el NER.

Érase una vez, antes de los mencionados ocho años, blogueaba felizmente acerca del Nuevo Estilo de Relaciones, del modelo Irizar, del modelo Saratxaga, de los proyectos basados en las personas... Irizar es ajena al NER oficial, al NER que se presenta como grupo empresarial. La cooperativa de Ormaiztegi y multinacional marca España ha sido siempre ajena a este NER, aunque mantiene buenas relaciones de vecindad con otros goierritarras que pertenecen al NER oficial, como Ampo, y es buen cliente de otra empresa NER oficial, WalterPack.

Irizar hoy, y te voy a decir lo que pienso, bienvenida, bienvenido visitante, está conectado de la manera más fuerte a aquel Nuevo Estilo de Relaciones que comenzó a forjarse con la llegada de Koldo Saratxaga, en 1991. Es tal la fuerza, centrífuga y centrípeta, que un NER puede generar que la vida organizacional resulta ser, por ejemplo, un Irizar como el que conocemos. Sí, aparentemente, una organización más, con aprendizajes, errores, aciertos, evolución, pero con una vida tan rica como para ser libre de vivirla.

Irizar habla poco de su vida organizativa. A su vez, Koldo Saratxaga se ha centrado en estos últimos tiempos en la educación y la sociopolítica, y tampoco habla mucho del NER organizativo, menos aún organizativo empresarial.


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At last... Por último, y no menos importante, más bien lo importante aquí y ahora, ¡es el NER!, en las «distancias cortas» en las que estamos ahora, es decir, en ámbitos y proyectos no necesariamente grandes, incluso pequeños o hasta muy, muy, pequeños, micro. ¿Por qué? Pues porque (mi porqué) es que el Nuevo Estilo de Relaciones continúa aportando lo que ningún avance ha aportado, y es una forma para todas esas inquietudes de participación y democracia, de respeto a todos, compañerismo, espacio y dignidad, ¡y libertad!, para cada cual.

Cada tres días de aquí en adelante, como dinámica cotidiana (no en vacaciones), te ofreceré una aportación de Koldo Saratxaga, el mayor comunicador del Nuevo Estilo de Relaciones, y líder y clave de su creación. Tres días de espacio son buen plazo para una cita con la reflexión dinámica en el cómo hacemos y cómo hacer las cosas en nuestro proyecto (empresa, organización, asociación, etc.).

Empezaré el domingo, pues. Hasta entonces, te deseo un feliz día y mucha suerte.













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