domingo, 5 de febrero de 2017

Camino hacia la organización del futuro



¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar.
Un modelo basado en las personas
(Fragmentos)


La capacidad de riesgo de las organizaciones tiene mucho que ver con el éxito. Hemos hablado de visualizar el futuro. El mundo esta lleno de oportunidades. Es imprescindible aprovechar lo inesperado y transformarlo en una oportunidad. Sí, aprovechar las épocas turbulentas, las sorpresas que nos depara el entorno en función de ese adonde queremos llegar.

Este puede ser un buen momento para comentarte una estadística que he estudiado: se calcula que por lo menos un 75% de los fracasos humanos no pueden atribuirse a la falta de aptitud o de capacidad, sino a una actitud inadecuada. Esto demostraría que aporta más la parte emocional al éxito de las personas que la parte intelectual. La conclusión es clara, si la mayoría de las personas no conoce el éxito es porque abandona demasiado pronto. [...]

No cabe duda que Irizar es mi proyecto, pero mi proyecto compartido. Lo vivo con intensidad, lo disfruto con intensidad, y lo comparto con ilusión. He tenido y tengo la suerte de poder formar parte del proyecto Irizar desde un lugar o posición privilegiada. Pero, creo no equivocarme si digo que este es un sentimiento generalizado. Este tipo de situaciones, no muy comunes, hace que las personas se posicionen radicalmente, a favor o en contra. Y es evidente que no hubiese llegado a ser un éxito durante más de una década si no tuviera muchos dueños. No es posible mantener este modelo vivo sin un apoyo generalizado y constante. Me siento muy orgulloso y feliz de esta situación. [...]

Yo soy uno más en el proyecto, con un rol concreto y en un momento concreto de su vida. Por eso mismo no dudo que un año después de irme nadie me echará en falta. Y tal cosa es lo mejor que puede ocurrir. [...] Yo no soy el pilar. Yo soy al que le ha tocado liderar el proyecto durante un periodo. No conozco nada que se sustente y perdure en el tiempo con un solo apoyo. [...]

Las ideas básicas que sustentan el modelo son fundamentalmente mías. Esas ideas se basan en un proyecto de organización, extraordinario por diferente e, incluso, original en su creación, pero que siempre ha estado muy claro para mí. Creo sinceramente que es posible obtener buenos resultados a partir del trabajo colectivo, sin un fuerte poder central. Pretendo entender que las personas, como seres naturales que son, deben actuar como tales, al igual que el corazón sabe cuándo tiene que latir, la piel cuándo debe abrir o contraer los poros y las glándulas saben cuándo es necesario segregar una hormona.

Mi función fundamental, dado que no estamos dentro de un modelo clásico, estudiado en la Universidad, ni basado en herramientas de moda, es lograr que sus integrantes se consideren dentro del modelo y que sepan cual es su rol dentro del mismo, que se sientan capaces y dispuestos y todo en un clima de permanente y abierta comunicación.

El mayor peligro, de un modelo extraordinario como el nuestro, es que al enfrentarse a una crisis se tienda a recurrir, por alguna presión interna que siempre existirá, a sistemas tradicionales basados, por tanto, en el poder y en el control. Pero si se resiste se consolida más el modelo. Creo que este es el camino hacia las organizaciones de éxito en el futuro.

No sé si he creado una cultura en el sentido de que no sé si está arraigada en el sentimiento de cada uno, porque no me permito pensar por los demás. Tengo claro que mi función como líder del proyecto es actuar sobre los sentimientos negativos hacia el modelo para procurar sustituirlos por confianza, entusiasmo, optimismo..., y con tiempo, procurar que se cree una nueva cultura. Es necesario cambiar los sentimientos para poder cambiar los comportamientos.












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