jueves, 2 de febrero de 2017

Independientes, con voluntad de conectarse a través de intereses comunes, conscientes de poder obtener ventajas trabajando juntos



¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar.
Un modelo basado en las personas
(Fragmentos)


Creo que hemos hablado mucho de un proyecto basado en las personas, pero mucho menos de la orientación que le hemos dado a Irizar Group y me gustaría resaltar algunas ideas que considero de interés. Sin duda recuerdas una frase lo que le dijo el gato a Alicia (...en el País de las maravillas) cuando estaba perdida en el bosque: “Si no sabes a dónde vas, ningún camino te llevará allí.”

Nunca he creído en los planes a largo plazo, ni en las estrategias muy definidas, ya lo he anticipado. En mi opinión, la mejor manera de predecir el futuro consiste en inventarlo permanentemente. Es necesario imaginar dónde quieres llegar y dedicar los esfuerzos necesarios en esa dirección y no malgastarlos en otra.

A partir de aquí, hay que ser perseverante y focalizar la acción en la visión compartida. En esto creo que tengo algunas habilidades innatas porque creo que soy capaz de visualizar el futuro que me gustaría, y luego resulta muy difícil desviar mi energía de esa dirección. Visualizo con mucho detalle lo que pretendo y no me resulta agotador el lograrlo. Tengo facilidad para imaginar la realidad y por tanto de volverla a vivir.

Por eso, la mayor parte de mi tiempo la debo dedicar a conseguir que la mayor parte de las personas hagan suya la visión que nos una, a lograr que sea un proyecto compartido. En muchas empresas no existe verdaderamente una dirección por objetivos, sino una dirección con objetivos personales sin tiempo para compartirlos. [...] Se trata de un proceso continuo de comunicación. No resulta fácil que cientos de personas interioricen lo esencial del proyecto, como son la visión y el estilo de relación para caminar hacia el éxito.

Queremos una relación basada en el trabajo en equipo. Venimos de la cultura de la independencia, cada uno trabaja y hace por su lado, o de la dependencia del jefe que indica lo que hay que hacer. Debemos lograr la mutua dependencia entre seres independientes con voluntad de conectarse [a través de] intereses comunes, conscientes de que pueden obtener ventajas trabajando juntos. En el fondo, es algo natural. Nuevamente es necesario resaltar la necesidad de la confianza entre los miembros del equipo. Tengo la suerte de comprobar, muy a menudo, dicha confianza en los muchos equipos existentes en los proyectos en los que participo. Una de las formas que más me gusta para crear un equipo es animando a una persona con la idea original, primera y dejar que sea ella la que complete, con personas de su confianza, el resto.

La total responsabilidad que pretendo que asuman los equipos es, precisamente, demostrándoles una total confianza y siendo consciente de los muchos errores que se pueden cometer, aunque reconozco que llevo mal que los errores se repitan.

Además del tiempo que dedicamos internamente a desarrollar nuestros pensamientos, dedicamos también mucho tiempo adicional a compartir nuestras experiencias con más de ocho mil personas al año, explicándoles lo que estamos haciendo.

Solemos decir que no hay que copiar lo que nosotros hacemos, ni muchísimo menos. Porque, como decía antes, si cada uno tiene su proyecto, su visión, tiene que defenderlo. La cuestión es que si sientes el proyecto, lo puedes iniciar e intentar llevarlo adelante, en otro caso no, porque al ser un proyecto basado en las personas, si no te consideras cerca de las personas, cómodo con ellas, si no te comunicas bien resultaría muy difícil ganarte la confianza necesaria. Y todo ello requiere de un liderazgo capaz de generar esa confianza, que posibilite canalizar y transformar energías, que consiga que se sienta el proyecto en las entrañas.












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