jueves, 9 de febrero de 2017

¡Qué sencillo es lo difícil! (1): un mapa desde el parón y cuesta abajo al funcionamiento organizativo



¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar.
Un modelo basado en las personas
(Fragmento del capítulo 2)


«A partir de ese momento [del momento en el que Saratxaga entra en Irizar como Gerente o Director General, septiembre-octubre de 1991] lo que hice fue estar muy cerca de todos. Comencé a escucharles de una manera personal, sólo recogí las ideas que aportaba cada uno, y avanzamos en las muchas oportunidades que surgieron, que allí estaban. Pero nadie les había escuchado. No es tan difícil porque ellos saben y sabían lo que tenían que hacer, sabían donde estaban la mayoría de los problemas que yo procuré que se convirtieran en oportunidades. La mayoría eran profesionales muy competentes, con quince o veinte años de experiencia, eran los más idóneos y los que más podían saber.

»¿Al final, de qué se trata? Se sufría un problema de servicio, de calidad, de costes, de creatividad que impedía llegar al cliente generándole confianza.

»Pero si no existe confianza dentro, no es posible transmitirla.

»Juntos comenzamos a hablar de clientes, a compartir objetivos y esfuerzos y los resultados surgieron naturalmente.

»Y así, entre otras cosas, se inició nuestra salida al exterior, orgullosos de lo que estábamos haciendo, de nuestro proyecto, de nuestro producto... Y los clientes lo captaron y nos lo transmitieron, “a vosotros se os nota que sabéis de lo que habláis, pero, sobre todo, que creéis en ello, que os sale del alma”.

»Esto es algo que considero importante: tu entorno debe percibir que sientes lo que trasmites , que es algo personal, que forma parte de ti.»




El mapa 2: ¡Qué sencillo es lo difícil! (2): otro mapa desde el parón y cuesta abajo al funcionamiento organizativo











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