jueves, 9 de febrero de 2017

¡Qué sencillo es lo difícil! (2): otro mapa desde el parón y cuesta abajo al funcionamiento organizativo



¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar.
Un modelo basado en las personas
(Fragmento del capítulo 3)


«Hay que concentrar los esfuerzos donde se han detectado oportunidades, hablar con muchas personas y crear equipos, empujar juntos hacia adelante, mirar al futuro, alejarte o distanciarte del día a día para tener una mejor visión del largo plazo.

»En el fondo estamos moviéndonos siempre alrededor de cuatro ideas. Todo el mundo lo entiende. Por eso no hay que hacer ni cursillos especiales, ni utilizamos supuestos tecnicismos y palabras más o menos rimbombantes. Nuestro proyecto y su comunicación se basan en la sencillez.

»Realmente me pongo de mal humor cuando acudo a lugares en los que los gestores comentan con las personas que han de utilizarlas, sobre herramientas japonesas o americanas, que, por supuesto, se denominan en inglés o en términos que sólo entiende la parte alta de la pirámide del organigrama y ello, con la intención de implementarlas después en toda la empresa. A mí me parece un error. Se siguen contagiando tics de hace veinte y treinta años, pues se pretende hacerse entender sobre herramienta, maquinaria o procesos americanos o japoneses, utilizando las palabras de estos con personas a las que, incluso, les cuesta comprender bien el castellano y a los que se les obliga a utilizar una jerga que no les dice nada. Si no entienden el significado de la palabra, ni el contenido general que se utilizan en las charlas y en los cursillos que se les imparten, ¿cómo diantre quieren que a continuación lo pongan en marcha? Creo que vivimos en un mundo absolutamente ficticio y estandarizado, anclado en modelos ajenos. Eso no hay quien lo interiorice, por eso fracasan tantas veces.

»Tengo la certeza de que tenemos que aprender a compartir de una manera natural lo que deseamos comunicar. Prescindir de comportamientos estándar, de recetas al uso, de palabrejas, de mensajes ininteligibles para lo que ellos mismos denominan “mano de obra directa”, o bien, “obreros, a los que, por otra parte, solamente se les exige producir de forma repetitiva y sin tener que pensar porque otros lo hacen. Empéñate en captar la idea y piensa en cómo transmitirla sencilla y claramente, para que, además de comprenderla, la interioricen, la hagan suya y las mejoras se pongan en marcha y se hagan efectivas, con ilusión y acierto.»





El mapa 1: ¡Qué sencillo es lo difícil! (1): un mapa desde el parón y cuesta abajo al funcionamiento organizativo











No hay comentarios:

Publicar un comentario