sábado, 1 de abril de 2017

¡Hay que ser generosos!



¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar.
Un modelo basado en las personas
(Fragmento)



«Con migajas no se puede ir a ninguna parte, hay que ser generosos, y no olvidemos que no todo se consigue con dinero

»Es muy difícil implicar e ilusionar a alguien desde el oscurantismo y la no credibilidad. Se han terminado los actos de fe. En ningún caso se puede cambiar radicalmente nada si no emprendemos cambios radicales. Culturas antiguas no sirven para visiones nuevas. Con migajas no se puede ir a ninguna parte, hay que ser generosos, y no olvidemos que no todo se consigue con dinero. Los tiempos del paternalismo también han pasado.

»Es una pena: estoy sintiendo, en este momento, que nada de lo que estamos y queremos intercambiar va servir para nada. Posiblemente fuera más clarificador empezar con la palabra “futuro” y llenar todas las páginas con ella, en letras mayúsculas, para terminar, también con el mismo término; FUTURO. No me cansaré de repetir que todo lo que hagamos y decidamos sea con visión de FUTURO.



»El que las personas sean generosas con su esfuerzo solo se les puede animar y facilitar

»En las organizaciones hay un noventa y muchísimos por ciento de personas que hacen cosas repetitivas, incluidos los que ostentan altas responsabilidades. El conocimiento se incrementa gracias a la aportación de nuevas experiencias y a una buena y actualizada información.

»Será exponencial si estas nuevas experiencias provienen de retos fijados por los propios equipos y no de mandatos y líneas de actuación marcadas por superiores. Además se acrecienta si se crean espacios de libertad y se respeta la libertad de equivocarse.

»Lo que trata precisamente ese concepto es de huir del trabajador o de la persona de la organización que se limita a hacer “tareas”, que hace cosas repetitivas y que por ello, nunca podrá tener nuevos conocimientos.

»En una organización muy jerarquizada no me parece nada fácil que se puedan conseguir los mejores resultados.

»De aquí proviene mi teoría de que el conocimiento no se gestiona. Se puede gestionar la información, creando redes de fácil acceso y amplia cobertura; se pueden gestionar los medios con que cuenta la organización para facilitar a las personas su labor de creatividad. Sin embargo, a las personas sólo se les puede animar y facilitar la toma de decisiones, el sentirse cómodos en la senda del riesgo compartido, el que sean generosos con su esfuerzo y con sus pensamientos poniéndolos al servicio de un proyecto común.



»El futuro no está en ser más y más jefe, sino en ser más y más generoso y por ello, el objetivo tampoco está en el más y mayor control, sino en crear más y más espacios de libertad

»Sin duda alguna, estamos hablando de otro tipo de trabajador del conocimiento, hablamos de todas las personas, porque todas tienen responsabilidades y porque todas tienen la suficiente inteligencia como para poder mejorar aquello que están realizando, sobre todo si pueden opinar y se consideran sus opiniones, sin necesidad de darles un regalito como si de una feria de tiro se tratara.

»Es su proyecto, es su trabajo y tiene o debe tener tanto interés como el que más de que cada día sea mejor. No he visto a nadie tirar piedras a su propio tejado. En cambio, en esa primera tendencia, la tecnócrata, no se tiene en cuenta a todos los miembros de la organización.

»Tengo que reconocer que a este respecto percibo más inquietud que nunca, pero también es cierto que hay mucha palabreja aprendida y poca realidad. Sigo pensando que es una asignatura pendiente y ahora me estoy refiriendo a los ejecutivos que se encuentren a gusto entre los trabajadores de base.

»Tenemos que comenzar, urgentemente, en las escuelas y, sobre todo, en la universidad, a decirles a los jóvenes que las mejores “herramientas” son siempre las personas que les rodean. A estos estudiantes hay que enseñarles a sacar la mejor energía de cada persona y, además, verlas disfrutar con lo que hacen. Hay que decirles que el futuro no está en ser más y más jefe, sino en ser más y más generoso y por ello que el objetivo tampoco está en el más y mayor control, sino en crear más y más espacios de libertad.



»Hay que ser muy generoso con todo. Pero es vital creer en las personas, estar viendo su lado positivo permanentemente

»Todos conocemos esa frase popular de que “más vale malo conocido que bueno por conocer”. Y por desgracia es así porque a muchos de los ejecutivos les cuesta dar saltos cualitativos o cuantitativos importantes, saltos incluso en aspectos tecnológicos, financieros o de mercados. Y no te digo nada cuando hablamos de un proceso interno de transformación en el que hablar de equipos autónomos, hablar de perdida de control, de total información les crea, efectivamente, un temor y miedo a lo desconocido.

»Es aquí cuando nos encontramos con los que detentan el poder y que no saben cómo actuar, en el día a día, sin el mismo y los mal llamados obreros o empleados de base, que dudarán si el cambio es para lo que se les dice o, simplemente, para trabajar más.

»Por lo tanto, necesitamos personas con ideas claras, seguros de si mismos, con una cierta credibilidad para iniciar el cambio, al mismo tiempo que una cierta dosis de paciencia para promover y consolidar el proceso. Hay que ser muy generoso con todo. Pero es vital creer en las personas, estar viendo su lado positivo permanentemente.»











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