sábado, 8 de abril de 2017

«La I+D, un nuevo producto, no se hacen con una oficina técnica integrada por los de I+D. Todas las personas, en su quehacer diario, están innovando»



¿Sinfonía o jazz? Koldo Saratxaga y el modelo Irizar.
Un modelo basado en las personas
(Fragmento)



«La I+D, un nuevo producto, no se hacen con una oficina técnica integrada por los de I+D. No es eso. A mí me preguntaban en Irizar hace unos años, “oye Koldo, ¿cuántas personas hay en Irizar?”, “seiscientos treinta”, les contestaba; “¿y cuántos tenéis en I+D?”, y les decía: “seiscientos treinta”. Se extrañaban y me espetaban: “No, Koldo, te has equivocado, eso ya te lo he preguntado. Lo que ahora te pregunto es con cuántas personas contáis en I+D, cuántas personas hay dedicadas a la innovación?”. Y les volvía a responder: “Ya te lo he dicho, seiscientos treinta”.

»Les costaba entenderlo, pero claro, siendo coherente con todo lo que he estado tratando, finalmente lo entienden. Y es que todas las personas, en su quehacer diario, están innovando. [...] Cuando queremos hacer un producto nuevo, todos tenemos que participar, implicarnos, dar nuestra opinión, en fin, no esconderlo.

»Un nuevo producto no es cuestión que se trate dentro de cuatro paredes y por cuatro personas, queremos compartirlo con todo el mundo porque eso es lo que mañana tenemos que hacer y para poder atender y crear esa nueva criatura primero tengo que saber el por qué, el para qué, para cuándo... Quiero participar en su creación, quiero cuidar el embarazo, ser parte de su entorno para que cuando nazca también pueda participar, aportándole todo mi cariño, conociendo cuanto ha acontecido y pueda acontecer, sea bueno o malo. Quiero participar en todo eso y así sentirme más cercano a él. Si sólo participaran los padres directos, los de I+D, serán ellos los que reciban las felicitaciones o los galardones, si es que todo sale bien, pero también serán ellos los que reciban las reprimendas, en caso contrario.

»Aquí hemos querido participar todos en el nacimiento del último autocar que hemos creado en Irizar, el PB, “el niño” que es así como le llamamos en su creación e inicios. Prácticamente intervinieron casi setecientas personas de dentro y fuera de “Irizar”. Para bien o para mal nadie pudimos decir, dos meses más tarde, que esto o aquello era un desastre. Se podrá decir por alguno de nosotros que en alguna cuestión puntual nos hemos equivocado, o que existen oportunidades de mejora, claro está, pero no que es una barbaridad y un auténtico fiasco porque inmediatamente se le podría contestar: dónde has estado, amigo mío, porque has tenido todas las oportunidades para participar y tal vez porque no lo has hecho se nos ha escapado algún detalle. Asume, en consecuencia, tu propia responsabilidad, que la tienes.

»Es decir, después de un proceso como este, lo bueno y lo malo es de todos. No solamente de unos creativos e ingeniosos miembros del I+D, sino de las muchas personas que han aportado su pequeño o gran grano de arena a lo largo de tres años de creación, desde el origen.

»Por eso no solamente hay que compartir el día a día, no es suficiente con decir que ya disponemos de una célula de trabajo y que ellos ya tomarán sus decisiones dentro de ese superestudiado y reducido espacio. Pero qué saben del futuro, de los mercados, qué de las ideas, qué de las demás cosas de la organización, ¿qué saben de lo que se reparte, de lo que se gana, de lo que...? ¿Saben de todo eso? Si lo saben es entonces cuando están participando verdaderamente del proyecto. Algunos gestores dicen alegremente: No, es que no entienden. Eso de que no entienden, puede constituir una enorme frivolidad, por lo que debe tomarse con mucha cautela. Tú hazles participes del proyecto, en el día a día, desde la concepción hasta la creación del futuro.

»Personalmente opino que lo de crear células y las autoorganizaciones de parcelas de la organización, cuando en la pirámide del poder no cambia nada, me parece taylorismo del siglo XXI.

»Significa invertir en conocimiento para el futuro y en nuevos productos en el corto plazo. Por lo tanto cuanto más se invierta en comunicación, mejor. Ojalá tuviera mañana una idea para poder invertir en ella un millón de euros, o cien, lo que fuera preciso. Si la idea es buena, lo que sobra en el mercado es dinero, de lo que estamos escasos es de ideas.

»Si se trata de una buena inversión, bienvenida sea, si es un gasto, no vale. Por eso mismo, cuando consideramos a los directos como obreros, como mano de obra directa, como todavía se les sigue denominando, claro está, cada vez que paramos la producción, para dialogar sobre nuevas ideas, la productividad baja en ese momento. Y nos preocupa la productividad a corto, no lo consideramos una inversión.

»Para nosotros, viajar, reunirnos, comunicarnos, es invertir. Invertimos muchísimo dinero en viajar, porque entendemos que viajando uno sabe lo que pasa en el mundo, ve la cara de los clientes, comprueba cómo viven sus organizaciones, tenemos que ir allá donde están, donde se toman las decisiones pues tiene un extraordinario valor conocerlo. No nos metemos entre cuatro paredes y tratamos de ver y conocer el mundo desde allí. Salimos. A corto plazo, aparentemente, es un gasto. Pero para nosotros se trata de una inversión. Contamos con personas que están felices de los conocimientos que han adquirido en el exterior.

»La cuestión es tomar decisiones contrastándolas con lo que vemos fuera y transcurrido un tiempo prudencial comprobaremos si la decisión adoptada es buena o equivocada. Podremos rectificar, porque hacerlo es de sabios. Pero, el resumen es promover y potenciar que se decida, ya que así el que no lo hace por el riesgo que supone la decisión nunca creará algo nuevo y ya se sabe, el que no crea y crece... decrece.»












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